Escribir una buena novela o un buen cuento no resulta sencillo. La palabra clave para lograrlo es intención. En nuestro taller de escritura, hoy vamos a aprender a controlar el ritmo interno del relato. ¿Preparados para iniciar el viaje? ¡Vamos a ello!

Imagina que vamos de excursión. Caminamos despacio, mucho. Nos detenemos cada dos por tres para observar los detalles del paisaje, cogemos flores, nos sentamos a descansar y aprovechamos para charlar.
Al principio, la novedad de las vistas nos atrapa, pero transcurre el tiempo y comprendemos que no hemos avanzado lo suficiente. Estamos fatigados, nos molestan el hambre y la sed, los mosquitos, el calor… Y tenemos una rozadura en el talón. Ahora, tenemos ganas de llegar a nuestro destino para contemplar el paisaje desde el mirador, pero nos hemos entretenido demasiado y nos sentimos agobiados y aburridos. ¿Regresamos a casa? Ya volveremos otro día…
También puede suceder lo contrario. Iniciamos la excursión a buen ritmo. Queremos llegar al mirador lo antes posible. Caminamos rápido, sin fijarnos en las sopresas que nos depara el camino. Imprimimos velocidad y… antes de alcanzar la meta nos sentamos porque estamos fatigados. La perspectiva de llegar al mirador a la hora de comer se vislumbra lejana. Hemos agotado nuestra energía. ¿Sabes qué? Volvemos a casa. Ya iremos otro día…
En ambos casos hemos perdido el interés por la excursión: No hemos controlado de forma adecuada el ritmo. Si se tratara de una novela, el lector se hubiera sentido tentado de abandonar la lectura. Pero, anímate, controlar el ritmo de la narración está en tus manos. Sigue nuestros consejos y practica; poco a poco, tus narraciones caminarán desde el inicio hacia el desenlace como si de una melodía se tratara: con la cadencia perfecta.

Usa los tiempos verbales adecuados

El presente de indicativo, el futuro imperfecto y el Pretérito indefinido agilizan el ritmo. El pretérito imperfecto y el pluscuamperfecto lo ralentizan. El uso combinado de los tiempos verbales te permite imprimir velocidad a tu relato o reducir la marcha, según convenga.

Utiliza de forma equilibrada el discurso narrativizado, la descripción y el diálogo

Si abusas de la descripción, el lector se aburrirá. Si abusas del discurso narrativizado, el lector se aburrirá porque desea contemplar a los personajes en acción. Quiere ser testigo directo y escuchar lo que dicen sin intermediación del narrador. La combinación equilibrada entre las tres formas del discurso lo mantendrá enganchado a la página.

Presta atención a la duración de los distintos capítulos

Antes de comenzar a escribir, planifica la duración de la obra, que debe ser, en su conjunto, regular y equilibrada. Si calculas que tu novela alcanzará las doscientas cincuenta páginas, la organización de la información en quince capítulos podría resultar adecuada (unas dieciséis páginas por capítulo). Los episodios iniciales y los finales pueden ser algo más breves. Concentra un mayor número de páginas en el nudo.

Falta de acción dramática

La acción dramática se compone de sucesos relevantes, de acciones que actúan como motor de la narración empujándola hacia delante: del inicio al nudo, del nudo al desenlace. Dos personajes pueden pasarse un capítulo moviéndose de un lugar a otro. Esto es acción, pero no acción dramática. Si se limitan a transitar por distintos escenarios, el lector recibe impresión de dinamismo, pero se trata de una impresión falsa porque, en realidad, no está sucediendo nada relevante. Recuerda: acción y acción dramática no son equivalentes.

Siempre hacia delante

La digresión, las desviaciones y las disertaciones son enemigas del dinamismo. Recurre a ellas de forma puntual. Cuando escribas, procura no irte por las ramas, salvo que sea totalmente necesario. Y si lo haces, no tardes en regresar a la línea de acción principal.

Atento a los diálogos

Las conversaciones entre los personales deben resultar naturales y creíbles. Muy ágiles, como sucede (en general) en la vida misma. No utilices los diálogos para incluir datos disfrazados; ralentiza mucho el ritmo y demuestra poca destreza narrativa.

Cuidado con las descripciones

El exceso de detalle ralentiza el ritmo de forma considerable. No necesitas componer descripciones extensas para que resulten efectivas. Un substantivo o un adverbio preciso y un adjetivo certero provocarán en el lector esa imagen visual sin restar dinamismo a la acción.

Ojo con los datos biográficos

Los personajes, para ser redondos, necesitan de una biografía que les confiera identidad. Pero, estos datos, debes dosificarlos. Si proporcionas demasiada información de una sola vez, el lector lo interpretará como una desviación y se aburrirá.

El lenguaje, tu mejor aliado

El exceso de detalle, el uso indiscriminado de adjetivos compromete seriamente el ritmo. Utiliza un lenguaje preciso, económico y natural y conseguirás dinamismo.

Sintaxis y puntuación

Las frases largas y el exceso de subordinación ralentizan la acción y pueden comprometer la fluidez. Combina las frases breves con otras más largas y conseguirás un texto dinámico. Las frases demasiado breves rematadas con punto y seguido producen un efecto cortante. Utiliza este recurso para crear tensión e imprimir velocidad al relato.

Controla el uso de la analepsis (flashback)

Viajas al pasado para rescatar un recuerdo, una experiencia vivida que proporciona al lector información esencial sobre los actores. Sin embargo, cuando viajes a través del tiempo, no tardes en devolver al lector al presente. Si retrasas el regreso, ralentizarás el ritmo y resultará difícil disfrutar de una lectura fluida.

No abuses de los datos secundarios

El exceso de datos secundarios aburre, pero, cuidado, que son importantes. Combina con acierto la información relevante con la secundaria y conseguirás equilibrio en el ritmo.

No expliques, muestra

El abuso del texto explicativo es el origen de numerosas valoraciones negativas. Muestra a tus personajes en acción. Recuerda que el lector no quiere escuchar continuamente la voz del narrador, quiere ver a los personajes dialogando en escena.

Ahora, llega el momento de practicar. ¿Conoces otros recursos que permitan controlar el ritmo? ¿Utilizas alguna técnica que quieras compartir?

Si quieres, puedes utilizar la zona de comentarios para enviarnos un texto breve, diez o doce líneas. Un microrrelato en el que nos muestres cómo te las ingenias para imprimir a tu texto la velocidad adecuada.

Sobre todo, no te cortes. Estaremos encantadas de escucharte y de responder a cualquier duda que pueda surgir. Nosotras, te esperamos aquí mismo.

 

Categorías

¿Quieres recibir nuestros recursos para escritores? Suscríbete y no te pierdas nada.


¿Te ha gustado? Compártelo o déjanos un comentario. ¡Gracias!
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestEmail this to someone