Querida Cristina:

 

Como editora en Historias donde Vivo, quiero agradecerte de antemano el tiempo que vas a dedicar a contestar a las preguntas que te formulamos. La mayor parte del público que visita nuestra página web y nuestro blog son personas interesadas en la escritura creativa, así que agradecerán cualquier comentario, sugerencia o consejo que les puedas proporcionar. Si lo deseas, puedes incluir en la entrevista cualquier otra información que consideres interesante para ellos.

¿Cuál de tus protagonistas femeninas te ha resultado más difícil de concebir? ¿Cómo fuiste construyendo su identidad?

A la hora de crear un personaje, creo que hay dos cosas fundamentales a las que enfrentarse. Por un lado, cómo es ese personaje, qué hace, qué le gusta, definir su personalidad. En ese sentido la más difícil fue Lara, de Manhattan Exciting Love, porque tenía la sensación de que estaba quedando desdibujada. Con ella fue con quien me di cuenta de la importancia de hablar de los gustos y aficiones de un personaje para hacerlo conectar con los lectores.

Por otro lado, tenemos el como se enfrenta ese personaje a lo que le sucede a lo largo del libro y, respecto a eso, la más difícil ha sido Lillie, la protagonista de una nueva novela que verá la luz en mayo de este año, porque las cosas que le suceden chocan de frente con su personalidad y había que tener mucho cuidado para que todo casase y sus reacciones fueran justas y comprensibles. Fue como transformarse en equilibrista e ir caminando sobre un alambre.

¿Tus personajes masculinos se basan en algún arquetipo o prototipo?

Siempre digo que escribo lo que me gustaría leer, esa es mi máxima, y creo que donde más se refleja ese principio es en mis protagonistas masculinos. Soy una firme defensora de que en la novela romántica los verdaderos protagonistas son los personajes masculinos mientras que los personajes femeninos son el instrumento, los ojos a través del cuales el lector ve la historia, la vive y la entiende. Esto no desvirtúa en absoluto a los personajes femeninos ni los minimiza, más bien todo lo contrario porque al definir a las chicas es como si estuviesen definiendo una extensión del corazón del lector.

Como Beatrice Pinto, una de las lectoras más sabias que conozco, me dijo una vez, los protagonistas masculinos tienen que tener mucha fuerza porque son ellos los que van a mover a los demás, al menos al principio, los que van a marcar el detonante. No habría Cincuenta Sombras de Grey si Christian Grey no tuviera ese halo de fuerza, atractivo y hechizo que hace que Anastasia desoiga su sentido común y decida dar el paso con él y sólo con él.

Los protagonistas tienen que ser hombres únicos, con una gran dosis de arrogancia y mucho atractivo, inteligentes, protectores y, sobre todo, plenamente conscientes de como son, de como consiguen todo lo que quieren. No hay nada más atrayente para una mujer en un hombre que la seguridad, por lo menos para mí jajaja. Es mi prototipo de base. Después añades otras características y le sumas la motivación, que los hacer ser así, y puedes obtener una infinidad de personajes diferentes.

Este prototipo es tan antiguo como la propia literatura y creo que por ese motivo siempre va a funcionar. Es el príncipe de cuento con un lado oscuro y plenamente consciente de lo que quiere y que lo quiere ya.

Las protagonistas femeninas de tus novelas comparten algún rasgo? ¿Tienen alguna característica común?

Creo que todas son inteligentes, dulces y, aunque apuesto a que hay muchas personas que dirían lo contrario, valientes. Siempre he pensado que no solo se es valiente por no dar nunca tu brazo a torcer o llevar todo el día un cuchillo entre los dientes. También se es valiente cuando, pase lo que pase, decides enfrentarte a todo y a todos por el amor de tu vida, a pesar de lo complicado que las circunstancias o el mismo te lo estén poniendo. Sería más fácil rendirse y olvidarse de ese chico, pero ellas siguen luchando.

¿Cinco adjetivos que te definan. ¿Qué hay de ti en tus personajes femeninos?

¿Cinco? Qué difícil, jajaja. Diría tímida, positiva, con un sentido del humor peculiar, tolerante y con muy buen gusto para los guapos de las pelis y la tele jajaja.

Supongo que en lo que más me parezco a mis protagonistas es el punto patoso. No lo puedo evitar.

Desde tu punto de vista, qué ingredientes no deben faltar en una buena novela erótica?

El primero, sin lugar a dudas, el amor. Una historia de esas que te impida despegar la mirada de las páginas. También tiene que haber muchísima química entre los personajes. Sea cual sea el estado por el que estén atravesando en es momento del libro, conociéndose, odiándose, queriéndose, tienen que saltar chispas. Y, por último, pero no menos importante, un gran protagonista. Tiene que hacerte suspirar a cada página y soñar despierta con él mientras estás trabajando viendo la tele o fregando los platos jajaja.

¿Crees que influyen los tabús en la escritura de relatos eróticos? En algún momento has sentido vergüenza o apuro al describir la actividad sexual de forma más o menos explícita? ¿Permites que tus personajes se expresen con libertad o los censuras de vez en cuando?

Creo que los tabús es algo debemos dejar atrás. Nunca he sentido vergüenza. Pienso que el sexo es algo liberador ya sea escrito, leído, comentado o practicado, y no es algo a lo que deberíamos estar dispuestos renunciar solo porque otras personas lo vean censurable. Si el sexo es consensuado, legal y no hace daño a nadie siempre puede disfrutarse y eso es aplicable tanto a la vida real como a los libros.

No creo que censurar a los personajes sea una buena idea. E.L. James dijo que, cuando no sabía como seguir una historia, dejaba hablar a los personajes y yo es algo que siempre procuro hacer. Creas un personaje, le das unas características y, en función de ellas, actuará de una manera u otra, así que escucharlo nunca va a ser un error.

¿Cómo definirías el perfil de tu público objetivo? Sexo, edad, nivel cultural, nivel de estudios…

Pues diría que fundamentalmente mujeres, aunque en eventos y redes sociales he tenido oportunidad de conocer a lectores y fans de la novela romántica del género masculino. Y respecto a los demás creo que no hay unas características especiales. Una lectora de romántico erótica puede tener desde 18 años a 102, 103, 104, no hay una edad a partir de la cual abandone los libros si es lo que le gusta. Puede ser ama de casa, ejecutiva, farmacéutica, desempleada u oficinista y con un nivel cultural o de estudios bajo, medio o alto.

La literatura romántica, sobre todo la romántica erótica, tiene que aguantar muchos estigmas como que es porno para amas de casas. Desde mi opinión, creo que son comentarios que sean como sean, a pesar de lo que parezca, nos hacen ganar. Si somos porno para amas de casa, ¿cuál es el problema? Se divierten, enriquecen sus vidas y disfrutan gracias a los libros, olé por ellas, y para los que somos más que eso, aún mejor. Los libros te hacen viajar y crecer como persona y lo mejor que tienen, es que da igual la persona que seas, ese emocionante viaje siempre va a estar esperándote.

¿Por qué hay tantas mujeres adictas a la novela romántica? ¿Buscan, las mujeres, identificarse con los personajes femeninos y encontrar el prototipo masculino con el que sueñan?

Te contesto como lectora empedernida: me gusta la novela romántica porque disfruto con ella. Me gusta meterme entre sus páginas y encontrar una historia que me mueva el corazoncito. En cuanto a identificarse con los personajes femeninos y soñar con los masculinos, hay un poco de sí y un poco no. Claro que te identificas con ellas y suspiras por ellos, ¿si no qué gracia tendría? Jajaja Pero no creo que lo hagamos solo buscando ese efecto. Todo es más sencillo. Se trata simplemente de leer y disfrutar.

¿Cómo definirías tu aportación al género?

No creo que todavía haya aportado nada al género. Solo soy alguien que trabaja en lo que le gusta e intenta hacerlo con el máximo cariño, respecto e ilusión posibles.

¿Qué les dirías a aquellos que desprestigian la novela romántica  como género literario en que no abunda la calidad?

Diría que no creo que hayan leído nunca nada de este género. Son comentaros que se dejan llevar por otros comentarios que a menudo se dan porque consideran que, al hablar de amor o sexo, automáticamente deben bajarnos de la categoría de novela digna. Esto está relacionado con lo que hablábamos antes. Hay personas que consideran la novela romántico erótica porque para ellos el sexo es un tabú, gran error. Lo más ridículo de todo es que no se dan cuenta que en cualquier obra, y no solo hablo de libros véase en películas o series de televisión, el amor (y el sexo) es el motor de la trama.

Del mismo modo en el género romántico erótico, como en cualquier otro género, hay libros buenos y libros malos, libros increíbles y libros que no lo son, y por supuesto hay grandísimos autores. Lola P. Nieva, por ejemplo, desde mi punto de vista, es una de las mejores autoras de este género y en general. Si sus libros saliesen con el sello Planeta, en lugar de con el sello Esencia (editorial del grupo Planeta dedicada a la novela romántica), sería leída por muchísimas más personas que ahora mismo no lo hacen por estar incluida en la romántica. ¿Y no es eso muy triste? Se están perdiendo algo extraordinario solo por sus propios perjuicios.

¿Hay alguna escena, de tantas como habrás escrito, que consideres particularmente intensa, sensual, bien lograda? Nos das tu permiso para reproducir algunos párrafos junto a esta entrevista?

Por supuesto que tenéis mis permisos.

Como te decía, siempre escribo lo que me gustaría leer así que siempre acabo enamorada jajaja. Si tuviera que elegir, creo que me quedo con tres. Por un lado, la escena en la que Ryan por fin le dice a Maddie que la quiere en Todas las canciones de amor que aún suenan en la radio. Él es un personaje muy hermético, al que le cuesta mucho trabajo expresar lo que siente pero al que esos sentimientos arrasan por dentro como un huracán. Poner en sus labios esas palabras fue muy bonito y la manera en la que lo hizo, lleno de rabia, enfadado, como si hubiese luchado hasta el final, me conquistó.

La segunda es de Manhattan Crazy Love. Donovan se presenta en casa de Katie. Ella no quiere abrirle y él comienza a hablarle a través de la puerta. Estos personajes sufren cuando solo quieren quererse y lo que Donovan le dice a través de la puerta de ese apartamento del Lower East Side es precisamente eso, que, a pesar de todo lo que ha pasado, nunca podrá querer a otra chica que no sea ella.

Y por último, me quedo con una escena de Las noches en las que el cielo era de color naranja. Creo que este libro es muy diferente por muchos motivos. Indiana Tirado, en su reseña de su blog Descubriendo a Olivia, dijo que Reese era mi protagonista más humano y creo que tiene razón. La escena en la que se despide de Sophie y la obliga a subir al helicóptero alejándola de él para protegerla siempre me mueve el corazón. Pero de él me quedo, sobre todo, con la carta que le escribe a Sophie en el New York Times como despedida y, al mismo tiempo, para que ella nunca dude de que es el amor de la vida de Reese. Creo que esa carta es de las cosas más especiales que he escrito.

¿Tienes un proyecto en marcha? Háblanos de tu próximo libro.

Como te comentaba, en mayo saldrá un nuevo trabajo. Aún no puedo dar muchos detalles, pero estoy muy contenta con como ha quedado y, como siempre, estoy deseando que llegue a las manos de las lectoras para poder comentarlo y saber que les ha parecido.

Vamos a realizar una reseña de una de tus novelas. ¿Te interesa que hablemos de alguna en particular?

Estaré contentísima y muy emocionada de que habléis de cualquier de ellas. Os lo agradezco mucho.

Imagina que tienes un aspirante a novelista mirándote a los ojos. Quiere estar en tu lugar, quiere ver publicada su obra. ¿Qué le dirías? ¿Qué consejo le darías, teniendo en cuenta el panorama editorial actual?

Le diría que lo más importante es no perder nunca la ilusión. Es un camino largo, pero está lleno de cosas maravillosas. También es muy importante que no se cierre puertas obsesionando, por ejemplo, con publicar en papel, porque, aunque ese sea su meta, se encontrará con otras cosas excepcionales e igualmente preciosas que le enriquecerán como persona y escritor. Hablo de la autopublicación, de la publicación en formato digital. Solo tiene que sonreír, cerrar los ojos y saltar al vacío.

 

Muchísimas gracias por tu colaboración. Ha sido un placer contar contigo. 

Luisa Penín

 Editora y directora editorial en Historias donde vivo

 

 

MANHATTAN SEXY LOVE (spoiler)

 

Llamo a la puerta impaciente. Colin no tarda en abrirme. Al verme completamente empapada, su expresión cambia en décimas de segundo y otra vez tengo la sensación de que todo su cuerpo se pone en guardia.

—¿Estás bien? —pregunta con la voz endurecida, pero, sobre todo, cargada de urgencia.

Yo frunzo el ceño. ¡Claro que no lo estoy! Y no entiendo por qué lo pregunta. ¿A él qué le importa? Ya dejó bastante claro cuánto significo para él.

—Dime si estás bien —me ordena un poco más acelerado, un poco más inquieto.

—¿Y a ti qué te importa?

—¡Contéstame!

—¡No lo estoy!

Los dos sonamos desesperados y al borde de un límite lleno de demasiado dolor. Nos miramos en silencio, desafiándonos, y yo empiezo a dudar de que la distancia que ha marcado entre los dos sea lo que realmente quiere.

Colin me agarra brusco de la muñeca y tira de mí. Mis tacones repiquetean contra al parqué frente al silencio de sus pies descalzos. Me obliga a entrar en su piso y cierra a mi espalda.

—Hoy tenía una reunión. Tenía un plan para salvar Cunningham Media y a Henry; todo lo que tenía que hacer era traicionarte y no he sido capaz. He dejado que todo por lo que he luchado se vaya al diablo por ti y tú ni siquiera soportas tenerme cerca —sentencio con rabia.

Y no entiendo por qué no puedo dejar de quererte, por qué no puedo olvidarme de ti.

La mirada de Colin se transforma y por un momento no soy capaz de leer en ella. Si le duele, no me importa. Si está furioso, no me importa, porque yo lo estoy mucho más. ¡Henry va a perderlo todo!

—Al final he acabado convirtiéndome en la tonta enamorada y tú te has cansado de mí —añado con todo lo que siento inundado mi voz.

—Yo no me he cansado de ti —sisea.

—Claro que sí, porque tú eres así —replico con desdén—Lo más triste de todo —mi voz se entrecorta. Siento tanta rabia dentro, tanta impotencia—, lo que más me enfada, es que pensaba que lo que teníamos era diferente.

Una lágrima cae por mi mejilla, pero me la seco rápidamente. No quiero que me vea llorar. Eso también se acabó.

—Era diferente —replica manteniéndome la mirada, haciendo énfasis en cada letra.

—No —musito.

—Joder, claro que sí —ruge.

—Y, entonces, ¿por qué todo ha tenido que acabar así? —pregunto dolida, exasperada.

—¡Porque tú lo quisiste! —grita sintiendo lo mismo.

—¡Yo nunca te pedí que me echaras de tu vida! ¡Ni que te comportaras como un auténtico cabrón conmigo! ¿Por qué no has dejado que al menos fuésemos amigos?

—¡Porque no me vale con eso!

Sus palabras nos silencian a ambos porque dicen mucho más. A mí tampoco me vale con eso, pero la alternativa duele demasiado.

—Colin —murmuro sin saber cómo continuar.

—Quiero volverte completamente loca —me interrumpe dando un paso hacia mí, quedándose muy cerca—. Quiero que sólo puedas pensar en mí, en esto, en lo que solo yo puedo darte. Quiero que no puedas trabajar, dormir. Quiero que, cada vez que puedas coger aire y respirar, sea un gemido y me pertenezca a mí. Y, si tú no quieres lo mismo, sal de aquí, porque no voy a darte nada.

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