Si estás escribiendo una novela, este artículo te resultará especialmente útil. Cuando inicio la corrección de una obra realizo, en primer lugar, un informe de editing. En este informe, analizo cada uno de los capítulos y destaco los aspectos que conviene revisar en cada uno de ellos. Mi análisis se basa en seis elementos clave:

persuasión · personalidad · naturalidad · continuidad · visibilidad · verosimilitud

En los próximos artículos los iremos estudiando con calma. Tenlos presentes durante el proceso de escritura, porque cuando envíes la novela a un concurso, editorial o agente, son aspectos que un editor valorará en primer lugar. No son los únicos, pero no escribas el punto final sin asegurarte de que estos seis se han desarrollado con acierto.

En el presente post abordaremos el primero: la persuasión

Son numerosos los aspectos que hacen que un relato resulte persuasivo. Cuando valoro una obra, me centro especialmente en dos:

  • El desarrollo argumental debe resulta atractivo para el público lector a quien se dirige.
  • El inicio debe resultar persuasivo, porque tenemos que captar la atención del lector desde los primeros párrafos. Es uno de los aspectos que incluyo al inicio del informe de editing.

Cómo crear un inicio atractivo

En este post nos vamos a centrar en el inicio del relato. Se trata de lo primero que llega a mis ojos cuando valoro una novela, es lo primero en que me fijo. Te aseguro que el inicio me transmite una impresión muy clara sobre el autor que ha concebido el texto. En función del inicio, puedo hacerme una idea aproximada de tu dominio del lenguaje y de tus conocimientos de narrativa. Y no me suelo equivocar.

Tienes que prestar mucha atención a los primeros párrafos de tu relato, porque yo los revisaré con atención. Te voy a proporcionar consejos que te ayudarán a crear un inicio persuasivo:

  • Sitúa a los personajes en acción. Preséntalos ante el lector lo antes posible. Que actúen. No es el momento de proporcionar largas disertaciones. El inicio de una novela requiere dinamismo.
  • Procura que las primeras líneas generen incertidumbre y cierto grado de expectativa.
  • Aprovecha para establecer cuando antes el ancla: el lector solo se instalará en el relato si le proporcionas las coordenadas de la narración, si lo sitúas en un espacio y un tiempo específicos. Hazlo cuanto antes.
  • Proporciona pinceladas descriptivas que permitan imaginar los espacios y ambientes donde transcurre la acción.
  • Crea atmósfera. El espacio psicológico genera una atracción poderosa. Envuelve al lector en los cincos sentidos: crea impresiones visuales, texturas, olores, sabores, sonidos…
  • No expliques, muestra. Resulta imprescindible que, en este momento, no te desvíes de la acción principal ni aburras al lector con explicaciones interminables.
  • No proporciones datos biográficos extensos para presentar a tus personajes en este momento. Pocos datos bien escogidos.

Ahora, voy a construir un ejemplo siguiendo mis propios consejos. Un inicio persuasivo para un relato podría resultar así (en su primera versión)…

A pesar del tórrido verano, Marta paseaba complacida por las Ramblas. Miraba escaparates, disfrutaba de las tardes soleadas que le regalaba aquel agosto barcelonés. Recorría relajada las callejuelas del barrio gótico de Barcelona porque ignoraba que El Impresentable la contemplaba desde la acera de enfrente.

Cruzaron sus miradas durante escasos segundos. Él tensó los anchos hombros ante la expectativa de ser descubierto, pero ella no lo reconoció: había superado la prueba. Aquel hombre musculado en el gimnasio de La Modelo ya no necesitaba esconderse. En aquellos años, desafortunados, aciagos, había cambiado de forma considerable. Su mirada, fría como el cierzo de diciembre, evaluaba los cambios que había experimentado la mujer que, durante doce años, había considerado de su propiedad: seguía rubia, bajita y curvilínea. Igual que a los veintidós. Había adelgazado un poco. Parecía feliz: pronto le borraría esa sonrisa estúpida de la cara…

Qué poco disfrutaría Martita de las noches animadas del Barrio gótico barcelonés. Le devolvería los años que había pasado en la cárcel tras la denuncia que interpuso alegando intento de asesinato. Se los metería por el culo, los introduciría en su garganta. Le arrancaría los pezones y se los haría tragar. Le daría de hostias hasta que lo reconociera. A su debido tiempo, la mataría, la molería a golpes, pero solo cuando ella se lo pidiera apelando a su compasión. Lástima que ese tipo de sentimientos le resultaran desconocidos. Marta podía esperar en balde.

Desde luego, se tomaría su tiempo. Se tomaría tanto tiempo…

Las campanas de la catedral tañían. Lúgubres, sombrías, premonitorias.

¿Por qué el inicio es persuasivo?

Evidentemente, siempre hay un grado de subjetividad en una valoración. Pero veamos algunos aspectos interesantes:

  • En el primer párrafo he situado a los personajes protagonistas en un espacio y un tiempo específicos: Marta pasea por el barrio Gótico. La acción transcurre en Barcelona, concretamente en las Ramblas. Corre el mes de agosto. De esta forma, muy concisa, he establecido el ancla. He proporcionado al lector las coordenadas de la narración para que pueda instalarse en el relato.
  • En estos primeros párrafos apenas he dibujado espacios y ambientes. Pero el adjetivo tórrido nos da una idea del tiempo atmosférico. Las referencias al tañir de las campanas nos proporcionan cierto grado de atmósfera. No es suficiente, pero correcto al tratarse de una primera versión que iremos puliendo.
  • Ten en cuenta lo siguiente. Muchas personas conocen el barrio gótico de Barcelona, pero resulta imposible imaginarlo con los datos que te he proporcionado si no lo has visitado antes. Tras estos primeros párrafos, más intensos y dinámicos, convendrá que lo describas con mayor detalle para que el lector que no lo conoce pueda visualizarlo en su mente.
  • He situado a los personajes en escena, pero los he descrito de manera somera. El lector puede imaginarse un hombre curtido en el gimnasio y una mujer joven, frágil y bajita. Tenemos suficiente para hacernos con una primera idea. Ya habrá tiempo de conocerlos bien.
  • Mientras Marta pasea por la calle tranquilamente, he convertido al lector en mi cómplice, proporcionándole datos importantes que la protagonista ignora: su expareja ha salido de la cárcel y parece obsesionada con la idea de torturarla y asesinarla. Ella todavía no lo sabe. Yo pienso que el lector estará interesado en averiguar qué fue lo que pasó.
  • Voy dosificando la información en los párrafos siguientes, aumentando el grado de tensión y la densidad del relato a medida que avanza la narración. En primer lugar, presento a un hombre que espía a una mujer desde cierta distancia. Después desvelo que se trata de su expareja. Acaba de salir de la cárcel. Proporciono un nuevo dato: ella lo denunció por maltrato y él lleva años masticando la venganza. Así que, el lector, tiene una expectativa sobre el texto; seguramente piensa: «Vale, el libro va de un psicópata que secuestra a su exmujer con la intención de torturarla y de asesinarla». Procuremos no defraudarlo.
  • La intensidad y la densidad que emana el texto dependen de la precisión con que trabajes el vocabulario. Cuanto más preciso, mayor grado de tensión.
  • En el primer párrafo he destacado el término Impresentable. Lo he escrito en letra redonda y en mayúsculas. No se trata de un impresentable cualquiera, si no de él, de uno en concreto. Uno que a ella le resulta tristemente familiar. Seguro que utilizaba este término cuando hablaba sobre él con su familia o con sus amigas.
  • He creado un narrador omnisciente para explicar al lector lo que sucede en escena. Si te fijas, el narrador gana oscuridad a medida que avanza el relato; la voz narrativa, neutra al principio, resulta cada vez más incisiva, llegando a mimetizarse con la mente del agresor. En el último párrafo, el discurso se vuelve agresivo, agrio y vulgar. Estamos en la mente del asesino. El discurso refleja la ira que experimenta ante la visión de su exmujer.
  • Para concluir la escena busco contundencia. El tañir de las campanas acompañado de tres adjetivos precisos crean musicalidad y transmiten pesadumbre e intención conclusiva.
  • Al final, proporciono un dato relevante. El expresidiario no ha experimentado nunca compasión. Es fácil deducir de su conducta y de sus intenciones que nos encontramos ante un psicópata. Eso proporciona morbo y ganas de seguir leyendo.

En fin, yo creo que el relato despierta el deseo de saber qué fue lo que pasó. En este caso, mis lectores potenciales serían hombres y mujeres amantes del thriller y de la novela de misterio. Si mi intención fuera escribir una novela romántica, este no sería el mejor modo de empezar…

Ahora te toca a ti. Escribe los dos, tres, cuatro párrafos iniciales de un relato que, según tu criterio, resulten persuasivos. Argumenta tu decisión. Si tienes dudas, no te cortes, deja tus comentarios. Estaremos encantados de conocerte mejor.

Por cierto, ¿qué te ha parecido el texto? ¿Podría ganar persuasión? ¿Cómo?

¿Te ha gustado? Compártelo o déjanos un comentario. ¡Gracias!
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