Hoy es Anna García quien se sienta en nuestra chaise longue virtual. La hemos invitado porque, gracias a su perseverancia y talento, sus novelas autopublicadas han ocupado en distintas ocasiones puestos de venta destacados en Amazon.  Su éxito como autora de novela romántica ha despertado el interés de editoriales importantes que se han interesado en su trabajo. Anna es un claro ejemplo de lo que nosotros decimos siempre: si quieres, puedes.

Anna es trabajadora y paciente. Su talento literario y su esfuerzo la llevarán a conseguir lo que se proponga y, si ella nos lo permite, estaremos a su lado para explicároslo. Estas son algunas de las cosas que nos ha explicado…

¿Cuál de tus protagonistas femeninas te ha resultado más difícil de concebir? ¿Cómo fuiste construyendo su identidad?

Creo que fue Livy, mi primera chica… Creo que fue ella por varias razones: por ser la primera en “presentarse en sociedad”, por huir de un pasado complicado provocado por un marido que la maltrataba psíquicamente (y en una ocasión físicamente), por ser tan valiente para tomar la decisión de poner a salvo a sus hijos a pesar de que ellos no estuvieran de acuerdo, por abrir su corazón a otra persona…

Ella antepuso sus hijos a todo lo demás, y partiendo de esa base, fue tomando todas las decisiones que tomó a lo largo de la historia. Fue fácil ponerse en su piel porque, como madre, yo habría hecho lo mismo.

¿Tus personajes masculinos se basan en algún arquetipo o prototipo?

Físicamente, no responden a ningún prototipo, aunque creo que la mayoría tienen el pelo oscuro y los ojos claros.

Lo que sí tienen en común mis chicos es que son todos, en mayor o menor medida, unos desastres. Ya sea emocional o físicamente hablando. No concibo escribir un personaje perfecto, que lo tenga todo, que tenga la vida solucionada.

¿Las protagonistas femeninas de tus novelas comparten algún rasgo? ¿Tienen alguna característica común?

Como en el caso los chicos, cometen errores, tropiezan con la misma piedra dos, tres y hasta cuatro veces. Son humanas…

Escribo lo que me gusta leer, y estoy cansada de protagonistas blandas, sin carácter, totalmente a merced del “prota” de turno… Así que todas son muy valientes, independientes y con mucho carácter.

Cinco adjetivos que te definan. ¿Qué hay de ti en tus personajes femeninos? 

Siempre he dicho que me resulta más fácil describir a mis personajes que a mí misma… Diría que soy cabezota, exigente, algo neurótica, impaciente y, sobre todo, feliz. Llevo a rajatabla el “vive y deja vivir” y suelo tener la capacidad de intentar preocuparme solo por lo que es realmente grave…

Creo que mis chicas comparten conmigo el amor por sus hijos y su familia. Por lo demás, tengo la suerte de no haber pasado por muchas de las complicadas situaciones por las que ellas han pasado. Si algún día tuviera que pasar por alguno (cruzo los dedos para que no), espero parecerme yo a ellas…

Desde tu punto de vista, ¿qué ingredientes no deben faltar en una buena novela erótica?

Personalmente, me gusta mucho más “insinuar que mostrar”, así que creo que lo que no puede faltar es ese punto de misterio, de tira y afloja entre los protagonistas… Y también tiene que haber mucho amor… No me gustan las historias eróticas que no cuentan más allá de lo que sucede en una cama.

¿Crees que influyen los tabús en la escritura de relatos eróticos? ¿En algún momento has sentido vergüenza o apuro al describir la actividad sexual de forma más o menos explícita? ¿Permites que tus personajes se expresen con libertad o los censuras de vez en cuando?

Creo que, afortunadamente, estamos cada vez más acostumbrados a hablar de sexo y ya no hay tanto tabús como antes… Claro, también supongo que depende de muchas cosas. Creo que España es uno de los países más abiertos y tolerantes en este aspecto, y no es difícil contar este tipo de historias.

En cuanto a la vergüenza, supongo que al principio sí sentía algo de “apuro” al contar estas escenas. Pero poco a poco, vas encontrando tu estilo. Como te he dicho, prefiero insinuar, y me he acomodado en esa parcela en la que se intuye que mis protagonistas se acuestan, pero prefiero no contarlo todo y que el lector se imagine el resto.

Mis personajes hacen conmigo lo que quieren. Muchas veces, he tenido la sensación de que ellos solitos se han escrito los diálogos… Así que sí, se expresan con total libertad y pocas veces les censuro.

¿Cómo definirías el perfil de tu público objetivo? Sexo, edad, nivel cultural, nivel de estudios…

Pues mayoritariamente son mujeres. En cuanto a la edad nivel cultural o de estudios, no creo que haya un perfil específico. El género romántico/erótico no sabe de niveles culturales ni de estudios. Gusta a casi todas las mujeres, así que no es difícil llegar al público en general.

¿Por qué hay tantas mujeres adictas a la novela romántica? ¿Buscan, las mujeres, identificarse con los personajes femeninos y encontrar el prototipo masculino con el que sueñan? 

Porque somos unas románticas… Algunas lo leemos para soñar, otras para evadirse de la realidad, otras para ponerse en la piel de la mujer que les gustaría ser… No creo que exista una sola razón, y todas son lícitas. Leer nunca puede ser malo, así que sea lo que sea lo que te aporte, sigue con ello.

¿Cómo definirías tu aportación al género?

Aún no tengo claro que yo haya aportado nada al género… Solo escribo los libros que me gustaría leer… Así que espero que mis historias sean algo así como una montaña rusa de sentimientos, con sus subidas y bajadas, con sus “loopings”, pero siempre con un final feliz. Espero hacer soñar, reír, llorar, divertirse, cabrearse, amar e incluso odiar. Me encanta cuando alguna lectora me dice que les provoco “resaca literaria” porque yo la he vivido y es alucinante. Sentir ese vacío en el que piensas, “¿y ahora qué leo?”, quiere decir que la historia te ha calado hondo, y es todo un honor saber que mis libros lo consiguen…

No sé si he aportado algo, pero me quedo con las palabras de mis lectoras, a las que nunca seré capaz de agradecer tanto cariño.

¿Qué les dirías a aquellos que desprestigian la novela romántica como género literario en que no abunda la calidad?

Supongo que “pagan justos por pecadores”. He leído historias preciosas y muy bien escritas, pero también es cierto que he leído otras cuyas autoras piensan que, mientras hubiera sexo, da igual cumplir las normas de ortografía básicas, o que no haya nada más allá de una cama.

Yo siempre intento contar una historia (o varias) que nada tienen que ver con la relación de pareja, y soy bastante exigente conmigo misma.

Yo soy de las que no me cierro en banda a ningún género literario, pero porque he leído todo lo que caía en mis manos desde siempre… Quizá, si más gente fuera así, podrían darle una oportunidad.

¿Hay alguna escena, de tantas como habrás escrito, que consideres particularmente intensa, sensual, bien lograda? ¿Nos das tu permiso para reproducir algunos párrafos junto a esta entrevista?

Ufff… Son muchas ya… No te podría decir una sola…

En “Quédate conmigo”, por ejemplo, la historia de trasfondo de Nathan es tan dura, que su “primera vez” con Kate es muy intensa, pero no por la escena en sí, sino porque sabes lo que les ha costado llegar a ese punto.

En “Hasta que te conocí”, el tira y afloja de los protagonistas parece ser eterno, por eso, cuando llega el momento de la verdad, muchas lectoras me han comentado que incluso han aplaudido de emoción.

En “No entrabas en mis planes” no hay tal misterio. Los protagonistas se acuestan incluso antes de saber que tendrían una historia juntos, pero la escena es muy intensa.

Por supuesto que podéis poner el fragmento que queráis.

¿Tienes un proyecto en marcha? Háblanos de tu próximo libro.

Tengo varios proyectos en marcha.

El más inminente, el que espero que vea la luz en pocas semanas, es “Segundas oportunidades”. Es una historia que escribí hace mucho tiempo y que estaba colgada en mi web (www.creandohistorias.es) y que mucha gente me pidió que viera la luz. Lo hará, pero después de haber pasado por un intensivo “lavado de cara”. Las que ya lo han leído, verán escenas eliminadas y muchas otras nuevas.

Tengo otra historia a medio escribir. Mi historia interminable, una que llevo muchos meses con ella en la cabeza. La empecé a escribir incluso antes de “Hasta que te conocí”, pero había algo que no me acababa de convencer, y siempre la dejaba de lado. Hace unos días, por fin pude dar con ese “engranaje que chirriaba” y mis dedos vuelan ya sobre las teclas.

Además, tengo otras dos historias pendientes, historias que les debo a mis lectoras acerca de dos personajes secundarios muy queridos. Personajes que se hicieron querer y que merecen tener su propia historia. No prometo cuándo, pero Chris y Harry tendrán su libro.

Y puede que tenga alguna sorpresita más que desvelaré en su debido momento…

Vamos a realizar una reseña de una de tus novelas. ¿Te interesa que hablemos de alguna en particular?

Sería como si me dierais a escoger entre alguno de mis hijos y eso es imposible, así que lo dejo a vuestra elección.

Imagina que tienes un aspirante a novelista mirándote a los ojos. Quiere estar en tu lugar, quiere ver publicada su obra. ¿Qué le dirías? ¿Qué consejo le darías, teniendo en cuenta el panorama editorial actual?

Lo primero, es primordial escribir lo que uno quiere, no lo que los demás quieren que escribas. El primero que tiene que creerse la historia es el autor. Si no crees en ella, si no la amas, es difícil transmitir ese sentimiento tan necesario, y no se lo transmitirás al lector.

Y segundo, si tienes la suerte de que alguna editorial llama a tu puerta, no te ciegues. Valora tu calidad de vida por encima de todo. Valora si el producto que venderán es el tuyo o el que ellos quieren que sea. Que cuando estés frente al escaparate de la librería, te sientas parte de ese libro y puedas decir con orgullo: “eso lo he escrito yo”.

Hasta el momento, autopublico por decisión propia. Algunas editoriales llamaron a mi puerta, pero cometí la locura de decirles que no, ¿y sabéis qué? Soy feliz, porque decir que no a algunas grandes, me ha permitido ver las cosas con la suficiente perspectiva para darle el “sí quiero” a otra que se adapta a mis necesidades. Es un pequeño pasito adelante del que pronto espero dar noticias… Con esto quiero decir que hay que tener claras tus prioridades en la vida, y saber escoger lo que realmente te hará feliz… Así que creo que mi consejo sería básicamente ese: HAZ LO QUE TE AYUDE A SER FELIZ.

¡Muchísimas gracias por tu colaboración! Ha sido un placer contar contigo. Seguiremos tu evolución profesional.

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