El dilema de la autopublicación Desarrollar una carrera literaria al margen del sector

El dilema de la autopublicación
Desarrollar una carrera literaria al margen del sector

La verdad, sin paños calientes. Que una editorial tradicional invierta en un autor desconocido es, hoy en día, bastante difícil. En primer lugar, porque la mayoría de editoriales ya no aceptan manuscritos para su valoración, sino proyectos de novela, y tampoco todas lo hacen. Sin embargo, la mayoría disponen de concursos literarios a los que puedes presentarte. Para que una editorial se fije en ti, no es necesario que lo ganes. Si tu obra merece la pena es muy posible que se pongan en contacto contigo. Eso sí, no te presentes de entrada al premio Planeta, ¿eh? Pero, preséntate

Hace unos años, la editorial Barcanova me solicitó que elaborara un informe de lectura para distintas obras que habían quedado finalistas en uno de sus concursos anuales. Se trataba del Premio Barcanova de Literatura Juvenil. No me proporcionaban el nombre del autor. Una obra me gustó especialmente y mi informe contribuyó a que le otorgaran el primer premio. El autor: Josep Mª Morreres, la obra: Rwanda, 1994. Escritor de prestigio reconocido, sí, pero yo no lo sabía. Con esto quiero decirte: preséntate a un concurso con la mejor novela que puedas escribir. La mejor. La clave del éxito radica en hacer un gran trabajo.

No pienses que me desvío del tema. Solo trato de explicarte que, antes de autopublicarte, es mejor que agotes la vía tradicional. Sobre todo, si aspiras a convertirte en escritor profesional o pretendes que la escritura desempeñe un lugar destacado en tu vida.

No tengas prisas. Piensa que el oficio de escritor es una carrera de fondo. Muchos aspirantes olvidan esto. No lo hagas tú. No te desanimes al primer contratiempo, ni al segundo ni al tercero. Simplemente, no te desanimes. Si después de haberlo intentado con proyectos distintos no consigues publicar por la vía tradicional, valora la autopublicación, pero no antes. Ese es mi consejo.

Vale. Lo has intentado todo y has decidido tomar las riendas. Estás decidido a autopublicarte. Tienes una historia que estás seguro de que merece ser contada. Lo estás, porque un profesional de la edición en activo la ha valorado y te ha dicho que merece la pena la inversión. No sirven amigos, abuelos, padres ni hermanos. Veamos cómo está el patio. ¿Te identificas con alguno de los siguientes casos?

 

«Quiero publicar mi libro porque me hace ilusión, no espero obtener beneficios económicos ni obtener visibilidad con ello. Simplemente, me apetece. No me importa no vender ni uno. Se trata de una inversión que no espero recuperar. Es un dinero que invierto en algo que me hace feliz. No quiero ser escritor ni ganarme la vida con ello.»

 

Si este es tu caso, adelante. No tengo nada que decir al respecto. Te hace ilusión  y punto. Me parece genial. Eres consciente de que inviertes un dinero que no recuperarás. Sabes que esa inversión no te ayudará a desarrollar una carrera literaria, pero deseas hacerlo. Me parece muy bien. Eso sí, si vas a poner el libro a la venta, sé respetuoso con tus lectores: asegúrate de que el texto no contiene faltas de ortografía y de que la escritura es correcta.

 

«No aspiro, realmente, a desarrollar una carrera literaria, pero me gustaría probar suerte con una novela que he escrito. He consultado las condiciones de algunas empresas de autopublicación y el intento me sale bastante caro. No sé qué hacer…»

 

Si no aspiras a desarrollar una carrera literaria, no es necesario que inviertas en autopublicarte. Puedes hacerlo de forma sencilla tú mismo sin recurrir a ninguna empresa. Amazon dispone de herramientas como Create Space que te lo permiten. Por respeto a tus lectores, haz que un profesional revise tu novela antes de publicarla. La verdad es que la mayoría de libros autopublicados contienen faltas de ortografía y erratas. A mí esto me da mucha rabia. No contribuyas a que Amazon acabe siendo un enorme contenedor de basura literaria. Porque a eso vamos, ¿eh? Veamos ahora otro caso. Quizá sea el tuyo…

 

«He enviado un manuscrito a muchas editoriales y lo han rechazado en todas. Aun así, creo que he escrito una buena novela y estoy valorando seriamente la opción de autopublicarme. Me gustaría convertirme en autor independiente. Quiero ser escritor, pero lo veo complicado y desconfío de las empresas de autopublicación. No sé qué camino tomar… Quiero que la escritura forme parte de mi vida. Me gustaría desarrollar una carrera literaria…»

 

Cuándo merece la pena autopublicarse…

 

Merece la pena cuando la primera inversión la has realizado en lo que realmente importa, en lo que realmente te va a ayudar a convertirte en escritor profesional. Has hecho tu primera inversión en aprender el oficio. Has dedicado tiempo y esfuerzo a tu novela. Has escrito la palabra fin, después de un arduo proceso de reescritura. Has recurrido a un lector profesional o a un editor en activo que ha corroborado tu visión de que has realizado un buen trabajo y de que tu obra tiene un público objetivo al que puede interesar. No invertirás en poner una peluquería sin aprender antes el oficio, ¿verdad? Pues con la escritura pasa lo mismo.

Cuidado con las empresas de autopublicación

 

  • Que no jueguen con tus ilusiones. Muchas empresas de autopublicación (mal llamadas editoriales) te prometen el oro y el moro. Desconfía. Su negocio está en publicar cuantas más obras, mejor, así que, lo más probable es que, cuando envíes tu manuscrito, lo acepten diciendo que es estupendo. No digo que no sea tu caso, pero, de entrada, no te lo creas. Trabajo como lectora profesional desde hace más de quince años y mis valoraciones positivas son escasísimas.

 

  • Te tentarán explicándote que tu libro tendrá presencia física en librerías, que se venderá en El corte Inglés, en FNAC, en librerías destacadas… Algunas de estas empresas son especialistas en contar verdades a medias. Si realizas una tirada por debajo de los mil ejemplares, ningún distribuidor querrá hacerse cargo, porque no les sale a cuenta. Es posible que alguna de estas empresas tenga acuerdos con distribuidores… Desconfía. Quien manda es el librero. Nadie puede obligar a un librero a tener en su tienda, y menos en su mesa de novedades, un libro que no tiene nada claro que vaya a vender.

 

  • Veo en mi bola mágica lo que sucederá cuando tu libro llegue a las librerías físicas: permanecerá una semana o dos entre otros mil y regresará al almacén. Los libros que no se venden en un espacio breve de tiempo se retiran rápidamente. Eso es una verdad como un templo y, quien te asegure otra cosa, te está engañando. Créeme: no merece la pena invertir en que tu libro esté en una librería física. Mi consejo profesional es que no lo hagas, porque te costará un dinero que no recuperarás y que puedes invertir de un modo mejor. Que esto no te desanime, ¿vale?

 

  • Una empresa de autopublicación no tiene porqué firmar ningun contrato contigo. Jamás te comprometas a comprar una parte de la tirada de tus propias obras ni comprometas tus derechos de autor de ninguna manera. Has pagado por la edición, por la maquetación, por el diseño de cubierta… Reclama que te entreguen los archivos en formato .pdf y adiós muy buenas. Si tú no sabes hacerlo, puedes invertir un dinero en que te ayuden a subir tus archivos a las librerías digitales más conocidas. Esta es la mejor opción para empezar, la más económica y la que te aportará mayores beneficios a medio plazo.

 

  • Posiblemente, te ofrecerán presentaciones en librerías atractivas como El Corte Inglés o la FNAC… Estas acciones no sirven para darte a conocer. Yo no invertiría ni un euro en ellas, ya que no te aportarán visibilidad y te pueden llegar a costar dos, tres, cuatro mil euros… Es posible que, en los costes de la publicación incluyan algún tipo de promoción. En todo caso, te servirá de muy poco. Difundir tu obra y conseguir visibilidad está en tus manos: esa es la buena noticia. Puedes hacerlo por poco dinero y los resultados serán buenos si inviertes tiempo y esfuerzo. Claro, doy por supuesto que has escrito una buena historia… Haz como cualquier profesional independiente: lleva al mercado un buen producto y desarrolla una buena política de marketing de contenidos. Ahí está está la clave de tu éxito. Y la posibilidad real de desarrollar una carrera literaria de forma digna al margen del sector. Una página web o un blog con una página de ventas es todo lo que en principio necesitas. Y horas, muchas horas de trabajo. Mima tu imagen coporativa. Esfuérzate en desarrollar un buen producto.

 

  • Las editoriales no reciben manuscritos, entre otras cosas, porque resulta más sencillo estar al tanto de las ventas de los autores que se autopublican. Si obtienes cierto éxito en Amazon, las editoriales tradicionales llamarán a tu puerta, porque están al día de lo que se cuece en las redes. Si vendes, conseguirás que te publiquen, aunque seguramente ganarás más dinero haciéndolo por tu cuenta… Combinar ambas opciones es buena idea.

 

Pienso que autopublicarse merece la pena como estrategia para conseguir que las editoriales tradicionales se fijen en tu obra. Por este motivo, y si este es tu objetivo, tu libro debe llegar al mercado impecable. Es tu carta de presentación. Es así como iniciarás tu carrera con una base sólida.

Si actúas así, es posible que, con el tiempo, no necesites que ninguna editorial te respalde. Actúa como haría cualquier empresario. Sentir que tienes el control del fruto de tu trabajo y que no dependes de nadie no tiene precio, pero hay que trabajar duro. Sin embargo, está en tus manos. Puedes desarrollar una carrera literaria al márgen del sector. Pero tienes que estar a la altura de lo que esperan tus lectores, tener conocimientos sólidos de narrativa y dominar el lenguaje como herramienta de creación.

Como me suele ocurrir, me he pasado con la extensión del post. Espero haberte ayudado. Si tienes alguna duda, no te cortes, deja tu comentario.  En Historias donde Vivo, estamos para ayudarte.

M. Luisa, Nuri y Yolanda

Bajo la mirada del lector crítico ¿Por qué las editoriales rechazan nuestros manuscritos?

Bajo la mirada del lector crítico ¿Por qué las editoriales rechazan nuestros manuscritos?

 

Me estoy tomando un cafecito, mientras entrego un nuevo informe de lectura. Mi valoración ha sido negativa… otra vez. Durante el año 2016 creo que habré otorgado diez valoraciones positivas. Doce como mucho. Teniendo en cuenta que he leído unos 250 manuscritos, la ratio no es para tirar cohetes…

Si escribes para publicar, presta atención a lo que te cuento. El caso es que, al igual que muchas otras, esta novela nunca llegará a la mesa de un editor. Lo peor es que no podré contactar con el autor para comentarle mi decisión. Sé que podría ayudarle…

Pero hay algo que sí puedo hacer; puedo explicarte en qué criterios me baso a la hora de valorar un original. Antes de enviar tu obra a un agente, concurso o editorial, asegúrate de que cumple los siguientes requisitos. ¡Tendrás mucho ganado!

Lo primero que compruebo cuando inicio la lectura de un manuscrito: que el lenguaje resulte NATURAL.
Emplea un lenguaje cercano, creíble y económico.

No abuses del empleo de adjetivos. Controla el uso de adverbios. Un sustantivo preciso es el mejor calificativo.

Ten cuidado con la sintaxis: las frases excesivamente largas contribuyen a ralentizar el ritmo.

Posteriormente, me aseguro de que el texto no presenta problemas de CONTINUIDAD. El lector no debe perder el hilo…
La lectura debe ser fluida en todo momento, nada debe entorpecerla.

Cuida la ortografía, la gramática y la sintaxis.

Asegúrate de que el lector siempre está ubicado en el espacio y en el tiempo.

Vigila que la lectura sea fluida entre los párrafos y páginas de un mismo capítulo.

Establece nudos de desenlace y encabalgamientos que aseguren la continuidad entre capítulos.

Uno de los aspectos que valoro de forma positiva tiene que ver con la PERSONALIDAD.
Si has encontrado tu propia voz tienes un punto a tu favor. Si tu estilo es personal, lo valoraré de forma positiva.

Pero lo importante es que me demuestres que dominas el lenguaje como herramienta de creación; vamos, que conoces el oficio.

El inicio del relato debe resultar PERSUASIVO. Este es otro de los aspectos que tendré en cuenta.
Los primeros párrafos resultan esenciales. Centra tu esfuerzo en conseguir el interés del lector tan pronto como puedas.

Establece el ancla cuanto antes, es decir, sitúa al lector en un espacio y un tiempo concretos. Es indispensable para que se instale en el relato.

Nunca lo repetiré suficiente: los textos explicativos aburren, muestra a tus personajes en acción. Ubícalos en un escenario y deja que el lector espíe por el ojo de la cerradura.

El motor de la novela es el conflicto. Un conflicto potente es la base de una buena novela.

La ficción generada tiene que resultar VEROSÍMIL.
Las situaciones planteadas tienen que resultar creíbles, el desarrollo argumental, fruto de la lógica, de la causalidad.

El desenlace tiene que resultar coherente con el desarrollo del argumento.

Los personajes deben actuar de acuerdo con sus propósitos y sus metas. Al final de la novela debe resultar patente que se ha producido un cambio en su manera de ver las cosas. Se ha producido un crecimiento.

El relato tiene que ser VISIBLE. Es otro de los aspectos que condicionan mi valoración. El lector tiene que poder imaginar los espacios y ambientes donde sucede la acción para instalarse en el relato.
No es necesario que realices tediosas descripciones. A veces, un breve apunte es suficiente. Pero que no falte…

La visibilidad se consigue a base de precisión: vocabulario preciso, texto visible.

La atmósfera psicológica proporciona densidad al relato e intensidad a la acción, recuérdalo.

El RITMO tiene que ser dinámico. Puede ser pausado por momentos, pero no lento. Ritmo lento, lector aburrido.
No abuses del texto explicativo.

Busca el equilibrio entre la narración, el diálogo y la descripción.

La frase corta proporciona impresión de dinamismo. La frase larga ralentiza el ritmo.

La construcción de una identidad requiere de tiempo y de pericia. Los PERSONAJES son los elementos más importantes del relato.
Sus voces deben resultar naturales y creíbles. Sus acciones, coherentes, deben obedecer a un propósito bien definido.

Antes de comenzar la escritura, dedica tiempo a construir su biografía. Investiga sus secretos, sus manías, sus anhelos…

Construye sus recuerdos, su pasado, sus esperanzas de futuro.

Construye su imagen, su forma de caminar, sus gestos, su vestimenta y su perfil psicológico. Estudia cada uno de sus movimientos. Solo así conseguirás que vivan.

Ya sé que no te gusta oírlo, pero tengo que decírtelo. Si quieres ver tu obra publicada, tiene que interesar a un público amplio. No puedo valorar de forma positiva una obra si pienso que no resultará rentable en el plano comercial. Es normal, ¿no crees? El editor que invierte en tu proyecto espera ganar dinero y trabajará para que tu lo ganes también.

Un último consejo. El más importante. Quizá no domines el lenguaje. Quizá no sepas construir de modo conveniente una escena. Es posible que tu obra presente desequilibrios… Pero si tu historia me llega al corazón, si tu relato me conmueve, tendrá mi valoración positiva. Después, trabajaremos juntos para que el lector reciba una experiencia memorable.

¿Y tú? ¿Me cuentas tu historia? ¡Anímate! Déjame un comentario y no te cortes, si tienes alguna duda, pregunta o una experiencia que quieras compartir, me encantará conocerla.

 

 

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