Cristina Prada

Cristina Prada

Querida Cristina:

 

Como editora en Historias donde Vivo, quiero agradecerte de antemano el tiempo que vas a dedicar a contestar a las preguntas que te formulamos. La mayor parte del público que visita nuestra página web y nuestro blog son personas interesadas en la escritura creativa, así que agradecerán cualquier comentario, sugerencia o consejo que les puedas proporcionar. Si lo deseas, puedes incluir en la entrevista cualquier otra información que consideres interesante para ellos.

¿Cuál de tus protagonistas femeninas te ha resultado más difícil de concebir? ¿Cómo fuiste construyendo su identidad?

A la hora de crear un personaje, creo que hay dos cosas fundamentales a las que enfrentarse. Por un lado, cómo es ese personaje, qué hace, qué le gusta, definir su personalidad. En ese sentido la más difícil fue Lara, de Manhattan Exciting Love, porque tenía la sensación de que estaba quedando desdibujada. Con ella fue con quien me di cuenta de la importancia de hablar de los gustos y aficiones de un personaje para hacerlo conectar con los lectores.

Por otro lado, tenemos el como se enfrenta ese personaje a lo que le sucede a lo largo del libro y, respecto a eso, la más difícil ha sido Lillie, la protagonista de una nueva novela que verá la luz en mayo de este año, porque las cosas que le suceden chocan de frente con su personalidad y había que tener mucho cuidado para que todo casase y sus reacciones fueran justas y comprensibles. Fue como transformarse en equilibrista e ir caminando sobre un alambre.

¿Tus personajes masculinos se basan en algún arquetipo o prototipo?

Siempre digo que escribo lo que me gustaría leer, esa es mi máxima, y creo que donde más se refleja ese principio es en mis protagonistas masculinos. Soy una firme defensora de que en la novela romántica los verdaderos protagonistas son los personajes masculinos mientras que los personajes femeninos son el instrumento, los ojos a través del cuales el lector ve la historia, la vive y la entiende. Esto no desvirtúa en absoluto a los personajes femeninos ni los minimiza, más bien todo lo contrario porque al definir a las chicas es como si estuviesen definiendo una extensión del corazón del lector.

Como Beatrice Pinto, una de las lectoras más sabias que conozco, me dijo una vez, los protagonistas masculinos tienen que tener mucha fuerza porque son ellos los que van a mover a los demás, al menos al principio, los que van a marcar el detonante. No habría Cincuenta Sombras de Grey si Christian Grey no tuviera ese halo de fuerza, atractivo y hechizo que hace que Anastasia desoiga su sentido común y decida dar el paso con él y sólo con él.

Los protagonistas tienen que ser hombres únicos, con una gran dosis de arrogancia y mucho atractivo, inteligentes, protectores y, sobre todo, plenamente conscientes de como son, de como consiguen todo lo que quieren. No hay nada más atrayente para una mujer en un hombre que la seguridad, por lo menos para mí jajaja. Es mi prototipo de base. Después añades otras características y le sumas la motivación, que los hacer ser así, y puedes obtener una infinidad de personajes diferentes.

Este prototipo es tan antiguo como la propia literatura y creo que por ese motivo siempre va a funcionar. Es el príncipe de cuento con un lado oscuro y plenamente consciente de lo que quiere y que lo quiere ya.

Las protagonistas femeninas de tus novelas comparten algún rasgo? ¿Tienen alguna característica común?

Creo que todas son inteligentes, dulces y, aunque apuesto a que hay muchas personas que dirían lo contrario, valientes. Siempre he pensado que no solo se es valiente por no dar nunca tu brazo a torcer o llevar todo el día un cuchillo entre los dientes. También se es valiente cuando, pase lo que pase, decides enfrentarte a todo y a todos por el amor de tu vida, a pesar de lo complicado que las circunstancias o el mismo te lo estén poniendo. Sería más fácil rendirse y olvidarse de ese chico, pero ellas siguen luchando.

¿Cinco adjetivos que te definan. ¿Qué hay de ti en tus personajes femeninos?

¿Cinco? Qué difícil, jajaja. Diría tímida, positiva, con un sentido del humor peculiar, tolerante y con muy buen gusto para los guapos de las pelis y la tele jajaja.

Supongo que en lo que más me parezco a mis protagonistas es el punto patoso. No lo puedo evitar.

Desde tu punto de vista, qué ingredientes no deben faltar en una buena novela erótica?

El primero, sin lugar a dudas, el amor. Una historia de esas que te impida despegar la mirada de las páginas. También tiene que haber muchísima química entre los personajes. Sea cual sea el estado por el que estén atravesando en es momento del libro, conociéndose, odiándose, queriéndose, tienen que saltar chispas. Y, por último, pero no menos importante, un gran protagonista. Tiene que hacerte suspirar a cada página y soñar despierta con él mientras estás trabajando viendo la tele o fregando los platos jajaja.

¿Crees que influyen los tabús en la escritura de relatos eróticos? En algún momento has sentido vergüenza o apuro al describir la actividad sexual de forma más o menos explícita? ¿Permites que tus personajes se expresen con libertad o los censuras de vez en cuando?

Creo que los tabús es algo debemos dejar atrás. Nunca he sentido vergüenza. Pienso que el sexo es algo liberador ya sea escrito, leído, comentado o practicado, y no es algo a lo que deberíamos estar dispuestos renunciar solo porque otras personas lo vean censurable. Si el sexo es consensuado, legal y no hace daño a nadie siempre puede disfrutarse y eso es aplicable tanto a la vida real como a los libros.

No creo que censurar a los personajes sea una buena idea. E.L. James dijo que, cuando no sabía como seguir una historia, dejaba hablar a los personajes y yo es algo que siempre procuro hacer. Creas un personaje, le das unas características y, en función de ellas, actuará de una manera u otra, así que escucharlo nunca va a ser un error.

¿Cómo definirías el perfil de tu público objetivo? Sexo, edad, nivel cultural, nivel de estudios…

Pues diría que fundamentalmente mujeres, aunque en eventos y redes sociales he tenido oportunidad de conocer a lectores y fans de la novela romántica del género masculino. Y respecto a los demás creo que no hay unas características especiales. Una lectora de romántico erótica puede tener desde 18 años a 102, 103, 104, no hay una edad a partir de la cual abandone los libros si es lo que le gusta. Puede ser ama de casa, ejecutiva, farmacéutica, desempleada u oficinista y con un nivel cultural o de estudios bajo, medio o alto.

La literatura romántica, sobre todo la romántica erótica, tiene que aguantar muchos estigmas como que es porno para amas de casas. Desde mi opinión, creo que son comentarios que sean como sean, a pesar de lo que parezca, nos hacen ganar. Si somos porno para amas de casa, ¿cuál es el problema? Se divierten, enriquecen sus vidas y disfrutan gracias a los libros, olé por ellas, y para los que somos más que eso, aún mejor. Los libros te hacen viajar y crecer como persona y lo mejor que tienen, es que da igual la persona que seas, ese emocionante viaje siempre va a estar esperándote.

¿Por qué hay tantas mujeres adictas a la novela romántica? ¿Buscan, las mujeres, identificarse con los personajes femeninos y encontrar el prototipo masculino con el que sueñan?

Te contesto como lectora empedernida: me gusta la novela romántica porque disfruto con ella. Me gusta meterme entre sus páginas y encontrar una historia que me mueva el corazoncito. En cuanto a identificarse con los personajes femeninos y soñar con los masculinos, hay un poco de sí y un poco no. Claro que te identificas con ellas y suspiras por ellos, ¿si no qué gracia tendría? Jajaja Pero no creo que lo hagamos solo buscando ese efecto. Todo es más sencillo. Se trata simplemente de leer y disfrutar.

¿Cómo definirías tu aportación al género?

No creo que todavía haya aportado nada al género. Solo soy alguien que trabaja en lo que le gusta e intenta hacerlo con el máximo cariño, respecto e ilusión posibles.

¿Qué les dirías a aquellos que desprestigian la novela romántica  como género literario en que no abunda la calidad?

Diría que no creo que hayan leído nunca nada de este género. Son comentaros que se dejan llevar por otros comentarios que a menudo se dan porque consideran que, al hablar de amor o sexo, automáticamente deben bajarnos de la categoría de novela digna. Esto está relacionado con lo que hablábamos antes. Hay personas que consideran la novela romántico erótica porque para ellos el sexo es un tabú, gran error. Lo más ridículo de todo es que no se dan cuenta que en cualquier obra, y no solo hablo de libros véase en películas o series de televisión, el amor (y el sexo) es el motor de la trama.

Del mismo modo en el género romántico erótico, como en cualquier otro género, hay libros buenos y libros malos, libros increíbles y libros que no lo son, y por supuesto hay grandísimos autores. Lola P. Nieva, por ejemplo, desde mi punto de vista, es una de las mejores autoras de este género y en general. Si sus libros saliesen con el sello Planeta, en lugar de con el sello Esencia (editorial del grupo Planeta dedicada a la novela romántica), sería leída por muchísimas más personas que ahora mismo no lo hacen por estar incluida en la romántica. ¿Y no es eso muy triste? Se están perdiendo algo extraordinario solo por sus propios perjuicios.

¿Hay alguna escena, de tantas como habrás escrito, que consideres particularmente intensa, sensual, bien lograda? Nos das tu permiso para reproducir algunos párrafos junto a esta entrevista?

Por supuesto que tenéis mis permisos.

Como te decía, siempre escribo lo que me gustaría leer así que siempre acabo enamorada jajaja. Si tuviera que elegir, creo que me quedo con tres. Por un lado, la escena en la que Ryan por fin le dice a Maddie que la quiere en Todas las canciones de amor que aún suenan en la radio. Él es un personaje muy hermético, al que le cuesta mucho trabajo expresar lo que siente pero al que esos sentimientos arrasan por dentro como un huracán. Poner en sus labios esas palabras fue muy bonito y la manera en la que lo hizo, lleno de rabia, enfadado, como si hubiese luchado hasta el final, me conquistó.

La segunda es de Manhattan Crazy Love. Donovan se presenta en casa de Katie. Ella no quiere abrirle y él comienza a hablarle a través de la puerta. Estos personajes sufren cuando solo quieren quererse y lo que Donovan le dice a través de la puerta de ese apartamento del Lower East Side es precisamente eso, que, a pesar de todo lo que ha pasado, nunca podrá querer a otra chica que no sea ella.

Y por último, me quedo con una escena de Las noches en las que el cielo era de color naranja. Creo que este libro es muy diferente por muchos motivos. Indiana Tirado, en su reseña de su blog Descubriendo a Olivia, dijo que Reese era mi protagonista más humano y creo que tiene razón. La escena en la que se despide de Sophie y la obliga a subir al helicóptero alejándola de él para protegerla siempre me mueve el corazón. Pero de él me quedo, sobre todo, con la carta que le escribe a Sophie en el New York Times como despedida y, al mismo tiempo, para que ella nunca dude de que es el amor de la vida de Reese. Creo que esa carta es de las cosas más especiales que he escrito.

¿Tienes un proyecto en marcha? Háblanos de tu próximo libro.

Como te comentaba, en mayo saldrá un nuevo trabajo. Aún no puedo dar muchos detalles, pero estoy muy contenta con como ha quedado y, como siempre, estoy deseando que llegue a las manos de las lectoras para poder comentarlo y saber que les ha parecido.

Vamos a realizar una reseña de una de tus novelas. ¿Te interesa que hablemos de alguna en particular?

Estaré contentísima y muy emocionada de que habléis de cualquier de ellas. Os lo agradezco mucho.

Imagina que tienes un aspirante a novelista mirándote a los ojos. Quiere estar en tu lugar, quiere ver publicada su obra. ¿Qué le dirías? ¿Qué consejo le darías, teniendo en cuenta el panorama editorial actual?

Le diría que lo más importante es no perder nunca la ilusión. Es un camino largo, pero está lleno de cosas maravillosas. También es muy importante que no se cierre puertas obsesionando, por ejemplo, con publicar en papel, porque, aunque ese sea su meta, se encontrará con otras cosas excepcionales e igualmente preciosas que le enriquecerán como persona y escritor. Hablo de la autopublicación, de la publicación en formato digital. Solo tiene que sonreír, cerrar los ojos y saltar al vacío.

 

Muchísimas gracias por tu colaboración. Ha sido un placer contar contigo. 

Luisa Penín

 Editora y directora editorial en Historias donde vivo

 

 

MANHATTAN SEXY LOVE (spoiler)

 

Llamo a la puerta impaciente. Colin no tarda en abrirme. Al verme completamente empapada, su expresión cambia en décimas de segundo y otra vez tengo la sensación de que todo su cuerpo se pone en guardia.

—¿Estás bien? —pregunta con la voz endurecida, pero, sobre todo, cargada de urgencia.

Yo frunzo el ceño. ¡Claro que no lo estoy! Y no entiendo por qué lo pregunta. ¿A él qué le importa? Ya dejó bastante claro cuánto significo para él.

—Dime si estás bien —me ordena un poco más acelerado, un poco más inquieto.

—¿Y a ti qué te importa?

—¡Contéstame!

—¡No lo estoy!

Los dos sonamos desesperados y al borde de un límite lleno de demasiado dolor. Nos miramos en silencio, desafiándonos, y yo empiezo a dudar de que la distancia que ha marcado entre los dos sea lo que realmente quiere.

Colin me agarra brusco de la muñeca y tira de mí. Mis tacones repiquetean contra al parqué frente al silencio de sus pies descalzos. Me obliga a entrar en su piso y cierra a mi espalda.

—Hoy tenía una reunión. Tenía un plan para salvar Cunningham Media y a Henry; todo lo que tenía que hacer era traicionarte y no he sido capaz. He dejado que todo por lo que he luchado se vaya al diablo por ti y tú ni siquiera soportas tenerme cerca —sentencio con rabia.

Y no entiendo por qué no puedo dejar de quererte, por qué no puedo olvidarme de ti.

La mirada de Colin se transforma y por un momento no soy capaz de leer en ella. Si le duele, no me importa. Si está furioso, no me importa, porque yo lo estoy mucho más. ¡Henry va a perderlo todo!

—Al final he acabado convirtiéndome en la tonta enamorada y tú te has cansado de mí —añado con todo lo que siento inundado mi voz.

—Yo no me he cansado de ti —sisea.

—Claro que sí, porque tú eres así —replico con desdén—Lo más triste de todo —mi voz se entrecorta. Siento tanta rabia dentro, tanta impotencia—, lo que más me enfada, es que pensaba que lo que teníamos era diferente.

Una lágrima cae por mi mejilla, pero me la seco rápidamente. No quiero que me vea llorar. Eso también se acabó.

—Era diferente —replica manteniéndome la mirada, haciendo énfasis en cada letra.

—No —musito.

—Joder, claro que sí —ruge.

—Y, entonces, ¿por qué todo ha tenido que acabar así? —pregunto dolida, exasperada.

—¡Porque tú lo quisiste! —grita sintiendo lo mismo.

—¡Yo nunca te pedí que me echaras de tu vida! ¡Ni que te comportaras como un auténtico cabrón conmigo! ¿Por qué no has dejado que al menos fuésemos amigos?

—¡Porque no me vale con eso!

Sus palabras nos silencian a ambos porque dicen mucho más. A mí tampoco me vale con eso, pero la alternativa duele demasiado.

—Colin —murmuro sin saber cómo continuar.

—Quiero volverte completamente loca —me interrumpe dando un paso hacia mí, quedándose muy cerca—. Quiero que sólo puedas pensar en mí, en esto, en lo que solo yo puedo darte. Quiero que no puedas trabajar, dormir. Quiero que, cada vez que puedas coger aire y respirar, sea un gemido y me pertenezca a mí. Y, si tú no quieres lo mismo, sal de aquí, porque no voy a darte nada.

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Noe Casado

Noe Casado

Noe casado

La autora que viste el erotismo con palabras

Hemos conversado con Noe Casado, una de las autoras de novela erótica más conocidas de nuestro panorama literario. Si te apetece conocerla mejor, disfrutarás leyendo la entrevista que nos ha concedido.

Noe escribe historias que encienden nuestros sentidos. Hemos conversado con ella para que nos hable de sus personajes y del universo en que viven y aman.

Si quieres saber más cosas sobre Noe, puedes visitar su blog.

Querida Noe:
Como editora en Historias donde Vivo, quiero agradecerte de antemano el tiempo que vas a dedicar a contestar a las preguntas que te formulamos. La mayor parte del público que visita nuestra página web y nuestro blog son personas interesadas en la escritura creativa, así que agradecerán cualquier comentario, sugerencia o consejo que les puedas proporcionar. Si lo deseas, puedes incluir en la entrevista cualquier otra información que consideres interesante para ellos.

Muchísimas gracias por darme esta oportunidad para hablar con vosotr@s, es todo un placer. Intentaré responder lo mejor que pueda.

1. ¿Cuál de tus protagonistas femeninas te ha resultado más difícil de concebir? ¿Cómo fuiste construyendo su identidad?

Quizás en un futuro no muy lejano deba cambiar mi respuesta, pero hasta la fecha sin duda alguna ha sido Ornela, la protagonista de NO TE PERTENEZCO y NO TE HE OLVIDADO. No tanto por el hecho de ser una mujer de armas tomar, decidida, orgullosa, impredecible incluso, sino más bien por la ambientación de la historia. Ser valiente y atrevida en el siglo XXI es difícil ya de por sí, pues imaginemos una mujer de principios del XIX cuando ellas no eran más que simples posesiones; primero del padre, luego del marido. Imaginemos a una mujer inteligente que no debe dar muestras de ello o sino se arriesga acabar en un convento.

2. ¿Tus personajes masculinos se basan en algún arquetipo o prototipo?

Sí y no.
Me explico; Todas tenemos en la cabeza a ese tipo alucinante que nos gustaría conocer (y lo que surja) por eso a la hora de escribir, no te reprimes y le dotas de lo que más te gusta, pero después es inevitable corregir pues de no hacerlo todos los protagonistas serían iguales. A cada uno le vs modelando y aunque algún rasgo de su personalidad no te gusta, debes tolerarlo porque la trama lo precisa. A mí me ocurrió con Patrick (el protagonista de QUIERO LO MISMO QUE TÚ) Estar cerca de un tipo así es para acabar loca, sin embargo como personaje es una delicia.

3. Las protagonistas femeninas de tus novelas comparten algún rasgo? ¿Tienen alguna característica común?

Me esfuerzo y me tiro de los pelos para que cada una sea diferente. Son mujeres, nada más. Incluso varío las edades, pues no es lo mismo una veinteañera aún con mucho que aprender que una mujer adulta, con más perspectiva vital.
Al igual que con los hombres, no me puedo arriesgar a sacar clones, por muy apetecible que resulte la idea o por mucho que te haya conquistado un personaje femenino.

4. ¿Cinco adjetivos que te definan. ¿Qué hay de ti en tus personajes femeninos?

¿Cinco adjetivos? Bueno depende de a quien le preguntes.
Quienes están conmigo día a día, podrían decirte que soy algo dictadora, un toque de maniática. Una pizca de exigente. Un aire de controladora y, menos mal, muy apañada.

Quienes me conocen menos porque coinciden conmigo de vez en cuando quizás se aventuren y hablen mejor de mí. (O eso espero)

A mis protagonistas prefiero no influenciarlas, no vaya a ser que me salgan como yo y entonces jamás habrá entendimiento posible. Aunque, es inevitable que como mujer me sienta más cerca de ellas y pueda comprender mejor algunos comportamientos, pero no todos, pues soy a primera que a veces terminaría dándoles collejas para que hicieran las cosas de otro modo.

Os pongo por ejemplo a Bea, la protagonista de SIN RESERVAS y SIN PALABRAS. A veces se comportaba de forma tan reservada, tan cerrada de miras, que me soliviantaba; tenía ganas hasta de empujarla para que hiciera algo, no obstante, debía permitirle que ella misma tomara las decisiones a su ritmo.

5. Desde tu punto de vista, qué ingredientes no deben faltar en una buena novela erótica?

Sexo explícito.
No podemos leer una escena cargada de eufemismos o con una descripción rápida, carente de detalles, hay que crear ambiente, caldearlo. Imaginar situaciones con morbo. A veces irónicas, otras sensuales, otras desesperantes, otras incluso crueles, lo que proceda.
No sirve sólo sugerirlo, hay que desarrollarlo de principio a fin y procurar variar pues hay muchísimas posibilidades, gustos, prácticas pero siempre teniendo en cuenta las cualidades de cada personaje.
Nada de forzar la situación, pero tampoco dejarlo todo para el final.
Y por supuesto describir no sólo sensaciones físicas también la parte emocional de los protagonistas. Ojo, ésta no tiene por qué ser siempre idílica, a veces aparecerán sentimientos negativos, ambiguos o desagradables, pero no por ello vamos a obviarlos.

6. ¿Crees que influyen los tabús en la escritura de relatos eróticos? En algún momento has sentido vergüenza o apuro al describir la actividad sexual de forma más o menos explícita? ¿Permites que tus personajes se expresen con libertad o los censuras de vez en cuando?

Al escribir, da igual si se trata de escenas eróticas o de cualquier otra índole. No puedes censurar. Es un contrasentido. Si previamente has creado un personaje con unas características luego no vas a echarte atrás porque “no queda bien” o “a lo mejor no gusta”
En cuanto a lo de sentir apuro, no de forma directa. Quizás a veces se puede sentir más pudor con otro tipo de emociones, sin embargo, debes seguir adelante con la historia. Como empieces a frenarte, a eliminar escenas por miedo, al final no te sentirás cómoda con la novela ni con los personajes.

7. ¿Cómo definirías el perfil de tu público objetivo? Sexo, edad, nivel cultural, nivel de estudios…

Tiene que haber de todo, siempre partiendo de que hablamos de mayores de edad. De hecho cuando acudo a encuentros o presentaciones conozco a muchas de mis lectoras y me doy cuenta que en su mayoría son treintañeras o más.
Respecto a otras cuestiones, no sabría especificar y la verdad, no creo que sea relevante pues lo importante es disfrutar de la lectura.

8. ¿Por qué hay tantas mujeres adictas a la novela romántica? ¿Buscan, las mujeres, identificarse con los personajes femeninos y encontrar el prototipo masculino con el que sueñan?

Creo que una de las razones es que en las novelas románticas y eróticas se da prioridad a la calidad emocional.
En el mercado hay multitud de novelas estupendas, aclamadas por crítica y público, pero quizás frías, distantes. Técnicamente casi perfectas aunque no consiguen despertar todas las emociones que una buena novela romántica.
¡Y por supuesto el happy end! Si bien hay historias con un final un tanto ambiguo, siempre se deja abierta la puerta a la esperanza, que la propia lectora imagine el resto a su antojo.
Puede parecer algo banal, sin embargo es lógico, pues la lectura debe proporcionar al lector las emociones que desee, no al revés.
Resulta muy pretencioso guiar al lector donde quiere el autor sin tener en consideración sus gustos.

9. ¿Cómo definirías tu aportación al género?

No es por escurrir el bulto, pero esa aportación deberían especificarla las lectoras que cuando van a la librería o ven las novedades de cada mes, se deciden por una de mis novelas.
Desde luego uno de mis propósitos siempre ha sido despertar emociones y hacer pasar buenos/malos ratos.

10. ¿Qué les dirías a aquellos que desprestigian la novela romántica como género literario en que no abunda la calidad?

Lo más curioso de todo es que quienes claman contra el género romántico no han leído en su vida una novela romántica. O puede que hayan tenido la mala suerte de toparse con un tostón (haberlos, haylos, no lo niego) sin embargo antes de opinar como mínimo se deberían leer algunas historias recomendadas por las lectoras y que en más de una ocasión han marcado su vida.
Así que decirles, más bien poco.

11. ¿Hay alguna escena, de tantas como habrás escrito, que consideres particularmente intensa, sensual, bien lograda?¿ Nos das tu permiso para reproducir algunos párrafos junto a esta entrevista?

Quizás una de las escenas que más se ha comentado y más morbo crea, es la del collar de perlas. Aparece en TAL VEZ IGUAL QUE AYER. Ahora no recuerdo cómo surgió, pero sí diré que resultó muy instructiva.
Quienes han leído el libro saben muy bien la versatilidad de un collar de perlas, un complemento perfecto de día y un accesorio erótico de noche.
Ahí lo dejo.

12. ¿Tienes un proyecto en marcha? Háblanos de tu próximo libro.

Procuro tener siempre un proyecto en marcha. Me gusta acabar una historia y ya pensar en la siguiente o hilvanar pensamientos con la esperanza de lograr una buena novela.
Intento no escribir dos historias seguidas de corte similar. Por ejemplo, si he acabado una histórica, la siguiente, por obligación será contemporánea. No quiero arriesgarme a que con la inercia termine copiándome a mí misma.
Ahora me encuentro inmersa en una novela un tanto alejada de la serie gamberra, pese a ir relacionada con ella, de corte más emocional que de ver la luz será ya para el año que viene.

13. Vamos a realizar una reseña de una de tus novelas. ¿Te interesa que hablemos de alguna en particular?

Bueno, podéis elegir cualquiera, dependerá de vuestros gustos. Tenéis donde elegir, así que confío en vuestro criterio.

14. Imagina que tienes un aspirante a novelista mirándote a los ojos. Quiere estar en tu lugar, quiere ver publicada su obra. ¿Qué le dirías? ¿Qué consejo le darías, teniendo en cuenta el panorama editorial actual?

No son consejos, son más bien pensamientos lógicos.
PACIENCIA. No se puede acabar una novela y esperar que en tres meses te lluevan las ofertas. Hay que ir con cautela, no vaya a ser que por las prisas en publicar, hipotequemos los derechos con alguna editorial pirata o de dudosa reputación.
TÉCNICA. Conocer la herramienta básica, nuestro idioma, imprescindible. No pasa nada por revisar el manuscrito dos, tres las veces que haga falta. Y si además lo revisa un profesional, mejor.
HUMILDAD. Si nos rechazan un manuscrito no echar la culpa al empedrado, no criticar a otros. Quizás la historia es buena y necesite una revisión, o no es el momento y nos toca esperar, pero también hay que asumir que a lo mejor la novela no tiene futuro. Es duro, pero nuestro ego puede jugarnos malas pasadas.
Muchísimas gracias por tu colaboración. Ha sido un placer contar contigo.
Gracias a vosotr@s por contar conmigo.

M. Luisa Penín
Editora y directora editorial en Historias donde vivo

 

Olivia Ardey

Olivia Ardey

Algunos estudiosos opinan que la literatura romántica y el relato erótico pronto pasarán de moda. Tras el éxito de Cincuenta sombras de Grey, se produjo un aluvión de nuevas voces que pugnan por conquistar los corazones de las lectoras adictas al género.

Yo opino que eso no sucederá, por que la literatura romántica y el relato erótico tratan dos de los temas más importantes de la literatura universal: el amor y el sexo. Se trata de novelas que interesan a un público amplio, sobre todo, de mujeres de edades y procedencia muy diversas.

Inauguramos este espacio para dar voz a algunas de las escritoras de novela romántica y relato erótico más importantes de nuestro panorama literario. Hemos querido entrevistarlas para conocerlas mejor y para que nos expliquen cómo preparan en sus fogones sus grandes historias de amor.

Iniciamos el viaje con Olivia Ardey. Puedes consultar algunos datos biográficos en su sitio oficial. Veamos qué nos cuenta esta dama de corazones.

 

Querida Olivia:
Como editora en Historias donde Vivo, quiero agradecerte de antemano el tiempo que vas a dedicar a contestar a las preguntas que te formulamos. La mayor parte del público que visita nuestra página web y nuestro blog son personas interesadas en la escritura creativa, así que agradecerán cualquier comentario, sugerencia o consejo que les puedas proporcionar. Si lo deseas, puedes incluir en la entrevista cualquier otra información que consideres interesante para ellos.

Antes que nada, daros las gracias por ofrecerme la posibilidad de que las lectoras (¡y lectores!) me conozcan un poco mejor.

1. ¿Cuál de tus protagonistas femeninas te ha resultado más difícil de concebir? ¿Cómo fuiste construyendo su identidad?

La más complicada fue el personaje Martina, la protagonista de EN LA TOSCANA TE ESPERO. Una chica que sufre por un acontecimiento del pasado que dejó secuelas irreparables y que ella no comparte con nadie. Me daba miedo que las lectoras (hablo en femenino porque son mayoría en el género que escribo) no entendieran o consideraran caprichosas ciertas reacciones suyas, cuyo motivo yo sí sabía pero quien está leyendo la historia no conoce hasta el desenlace.

2. ¿Tus personajes masculinos se basan en algún arquetipo o prototipo?

No. Procuro que sean lo más reales posibles, por eso los creo imperfectos, como cualquiera de nosotros. Eso sí, todos son irresistiblemente atractivos.

3. Las protagonistas femeninas de tus novelas comparten algún rasgo? ¿Tienen alguna característica común?

Todas saben lo que quieren y no dudan en luchar por conseguirlo. Todas son fuertes, ser amable no implica debilidad. Otras tienen genio, pero todas respetan y saben hacerse respetar. Son leales, sinceras, apasionadas y me gusta que hagan felices a las personas que tienen a su alrededor, sin que ello les suponga un esfuerzo. Cuando escribo novelas románticas históricas, pongo mucho énfasis en que las protagonistas sean mujeres que miran a los hombres de frente, de igual a igual. Que nadie espere ver en mis novelas damitas lánguidas de abanico flojo.

4. ¿Cinco adjetivos que te definan. ¿Qué hay de ti en tus personajes femeninos?

Apasionada, leal, sincera, soñadora, perezosa. De mí tienen muy poca cosa o nada. Un rasgo que comparto con Celia, la protagonista de BÉSAME Y VENTE CONMIGO, es que ambas compartimos el miedo a las alturas. Y con Laura, de DELICIAS Y SECRETOS EN MANHATTAN, que me encanta cocinar.

5. Desde tu punto de vista, qué ingredientes no deben faltar en una buena novela erótica?

Atracción entre los protagonistas, química, deseo latente que el lector perciba incluso cuando están a metros de distancia él de ella. Y, sin lugar a dudar, escenas de sexo bien narrado. Creo que el escritor debe alentar la imaginación más que describir al detalle. Me gusta el sexo explícito, pero como lectora me aburren las descripciones anatómicas.

6. ¿Crees que influyen los tabús en la escritura de relatos eróticos? En algún momento has sentido vergüenza o apuro al describir la actividad sexual de forma más o menos explícita? ¿Permites que tus personajes se expresen con libertad o los censuras de vez en cuando?

No escribo erótica, aunque me estrené como escritora con micro relatos eróticos. En el género romántico hay escenas de sexo porque es inseparable del amor de pareja, al menos en mis novelas. No los censuro ni me autocensuro, simplemente me gusta contarlas como las cuento, sin ser absolutamente explícita en esas escenas porque no es mi estilo.

7. ¿Cómo definirías el perfil de tu público objetivo? Sexo, edad, nivel cultural, nivel de estudios…

Mujeres, aunque también me leen hombres, pero son minoría. De cualquier nivel cultural y social. Siempre digo que mis novelas pueden gustar a mujeres desde 16 a 86. Y de cualquier país. Son muchas las lectoras que me siguen desde América Latina. Como anécdota te contaré las dos últimos lectores que recomiendan mis novelas con entusiasmo: una bloguera serbia estudiante universitaria y un bibliotecario, hombre, argentino y futbolero.

8. ¿Por qué hay tantas mujeres adictas a la novela romántica? ¿Buscan, las mujeres, identificarse con los personajes femeninos y encontrar el prototipo masculino con el que sueñan?

Porque nos gusta evadirnos, soñar leyendo, que para mí es viajar con la imaginación y disfrutar de preciosos finales felices.

9. ¿Cómo definirías tu aportación al género?

No sabría decirte. Sí estoy orgullosa de ser la primera escritora española a la que le publicaron en España una novela romántica histórica ambientada en el Oeste.

10. ¿Qué les dirías a aquellos que desprestigian la novela romántica como género literario en que no abunda la calidad?

Que no lo han leído todo para poder generalizar con tanta ligereza. Y que el lector es soberano, cada cual que lea lo que más le haga feliz. Hay novelas románticas buenísimas y no tan buenas, como en todos los géneros. La narrativa popular suele ser denostada, del género que sea; curiosamente son los que más se venden y más se leen.

11. ¿Hay alguna escena, de tantas como habrás escrito, que consideres particularmente intensa, sensual, bien lograda? Nos das tu permiso para reproducir algunos párrafos junto a esta entrevista?

Por supuesto. Y de entre todas, elijo un pedacito de mi novela REGÁLAME PARÍS que transcurre en una azotea, bajo las estrellas.

Patrick se agachó a recoger la toalla y la dobló varias veces. Sin dejar de besarse, llevó a Yolanda hasta la mesa y allí dejó el improvisado almohadón. Ella adivinó sus intenciones. Antes de que la sentara encima del mullido cojín que había preparado para que estuviese cómoda, destapó con el pulgar el tubo que aún llevaba en la mano.
—Lo compré para ti aquella noche —murmuró mordiéndole el labio inferior.
Patrick ahogó una risa que se apagó en un beso profundo y dejó que su princesa curiosa experimentara con él. No tenía la menor idea de qué era aquel líquido, pero la mano de Yolanda resbalando arriba y abajo lo enloquecía. Los efectos del aceite fueron instantáneos, un latigazo le recorrió la espina dorsal al notar que el glande le ardía. Miró entre ellos dos, su pene brillaba en la penumbra, erecto y tan sensible que hasta el contraste con el aire fresco de la noche le daba escalofríos.
—Joder —gimió—. Nena, esto es como meterla en un gin tonic.
A Yolanda se le escapó una risa que Patrick atrapó con un beso. Ella lo empujó con malicia, se sentó en el borde de la mesa, sobre la toalla, y abrió las piernas.
Patrick se colocó en medio, le quitó el tubo de la mano y, mirándola a los ojos, dejó caer un chorro de aceite que resbaló desde el estómago hasta su sexo. Se untó la mano y sin previo aviso le introdujo dos dedos aceitosos a la vez acariciaba el clítoris con el pulgar.
—Es un producto para hombres —jadeó, sobresaltada.
—¿Seguro? —Yolanda respondió con un suspiro profundo—. ¿Esto se come?
Ella asintió con la cabeza. Tras una mínima duda, Patrick optó por prescindir del sexo oral. Los dos estaban tan excitados que no iban a aguantar. Le acarició los pezones con los dedos pringados de aceite, se inclinó para olisquear el aroma afrutado y los lamió a placer. Le apretó los pechos, era como acariciar gelatina. Bajó la mano y jugó de nuevo entre sus piernas. Yolanda se removía por el efecto travieso que le hacía cosquillas en cada pliegue y cada vez más adentro.
Un estruendo lejano hizo que Patrick levantara la cabeza y mirara sobre el hombro. Los cohetes dibujaban en el cielo una lluvia de colores sobre la dorada silueta de la torre Eiffel. Yolanda le echó las manos a la nuca.
—Ven —suplicó.

12. ¿Tienes un proyecto en marcha? Háblanos de tu próximo libro.

Y tanto, ¡no paro de teclear!. Estoy con una novela que transcurre en Irlanda, con una pareja que son como agua y aceite que tiene enamorada. Ten en cuenta que yo ya sé el final de la historia (suspiro al pensar en él). Saldrá a finales de abril, primeros de mayo.

13. Vamos a realizar una reseña de una de tus novelas. ¿Te interesa que hablemos de alguna en particular?

Elegid vosotros. Las “quiero” a todas por igual, no podría elegir una por encima de las demás.

14. Imagina que tienes un aspirante a novelista mirándote a los ojos. Quiere estar en tu lugar, quiere ver publicada su obra. ¿Qué le dirías? ¿Qué consejo le darías, teniendo en cuenta el panorama editorial actual?

Nunca dejes de aprender y ten siempre los pies en la tierra. El mercado editorial es un mundo cada día más competitivo, pero que eso no te detenga porque también hay millones de lectores. ¡Más difícil que lo tenía yo debutando con una romántica de vaqueros!… Y ya he publicado doce novelas.

Muchísimas gracias por tu colaboración. Ha sido un placer contar contigo.

El placer ha sido mío, gracias de nuevo.

M. Luisa Penín
Editora y directora editorial en Historias donde vivo