Olivia Ardey

Olivia Ardey

Algunos estudiosos opinan que la literatura romántica y el relato erótico pronto pasarán de moda. Tras el éxito de Cincuenta sombras de Grey, se produjo un aluvión de nuevas voces que pugnan por conquistar los corazones de las lectoras adictas al género.

Yo opino que eso no sucederá, por que la literatura romántica y el relato erótico tratan dos de los temas más importantes de la literatura universal: el amor y el sexo. Se trata de novelas que interesan a un público amplio, sobre todo, de mujeres de edades y procedencia muy diversas.

Inauguramos este espacio para dar voz a algunas de las escritoras de novela romántica y relato erótico más importantes de nuestro panorama literario. Hemos querido entrevistarlas para conocerlas mejor y para que nos expliquen cómo preparan en sus fogones sus grandes historias de amor.

Iniciamos el viaje con Olivia Ardey. Puedes consultar algunos datos biográficos en su sitio oficial. Veamos qué nos cuenta esta dama de corazones.

 

Querida Olivia:
Como editora en Historias donde Vivo, quiero agradecerte de antemano el tiempo que vas a dedicar a contestar a las preguntas que te formulamos. La mayor parte del público que visita nuestra página web y nuestro blog son personas interesadas en la escritura creativa, así que agradecerán cualquier comentario, sugerencia o consejo que les puedas proporcionar. Si lo deseas, puedes incluir en la entrevista cualquier otra información que consideres interesante para ellos.

Antes que nada, daros las gracias por ofrecerme la posibilidad de que las lectoras (¡y lectores!) me conozcan un poco mejor.

1. ¿Cuál de tus protagonistas femeninas te ha resultado más difícil de concebir? ¿Cómo fuiste construyendo su identidad?

La más complicada fue el personaje Martina, la protagonista de EN LA TOSCANA TE ESPERO. Una chica que sufre por un acontecimiento del pasado que dejó secuelas irreparables y que ella no comparte con nadie. Me daba miedo que las lectoras (hablo en femenino porque son mayoría en el género que escribo) no entendieran o consideraran caprichosas ciertas reacciones suyas, cuyo motivo yo sí sabía pero quien está leyendo la historia no conoce hasta el desenlace.

2. ¿Tus personajes masculinos se basan en algún arquetipo o prototipo?

No. Procuro que sean lo más reales posibles, por eso los creo imperfectos, como cualquiera de nosotros. Eso sí, todos son irresistiblemente atractivos.

3. Las protagonistas femeninas de tus novelas comparten algún rasgo? ¿Tienen alguna característica común?

Todas saben lo que quieren y no dudan en luchar por conseguirlo. Todas son fuertes, ser amable no implica debilidad. Otras tienen genio, pero todas respetan y saben hacerse respetar. Son leales, sinceras, apasionadas y me gusta que hagan felices a las personas que tienen a su alrededor, sin que ello les suponga un esfuerzo. Cuando escribo novelas románticas históricas, pongo mucho énfasis en que las protagonistas sean mujeres que miran a los hombres de frente, de igual a igual. Que nadie espere ver en mis novelas damitas lánguidas de abanico flojo.

4. ¿Cinco adjetivos que te definan. ¿Qué hay de ti en tus personajes femeninos?

Apasionada, leal, sincera, soñadora, perezosa. De mí tienen muy poca cosa o nada. Un rasgo que comparto con Celia, la protagonista de BÉSAME Y VENTE CONMIGO, es que ambas compartimos el miedo a las alturas. Y con Laura, de DELICIAS Y SECRETOS EN MANHATTAN, que me encanta cocinar.

5. Desde tu punto de vista, qué ingredientes no deben faltar en una buena novela erótica?

Atracción entre los protagonistas, química, deseo latente que el lector perciba incluso cuando están a metros de distancia él de ella. Y, sin lugar a dudar, escenas de sexo bien narrado. Creo que el escritor debe alentar la imaginación más que describir al detalle. Me gusta el sexo explícito, pero como lectora me aburren las descripciones anatómicas.

6. ¿Crees que influyen los tabús en la escritura de relatos eróticos? En algún momento has sentido vergüenza o apuro al describir la actividad sexual de forma más o menos explícita? ¿Permites que tus personajes se expresen con libertad o los censuras de vez en cuando?

No escribo erótica, aunque me estrené como escritora con micro relatos eróticos. En el género romántico hay escenas de sexo porque es inseparable del amor de pareja, al menos en mis novelas. No los censuro ni me autocensuro, simplemente me gusta contarlas como las cuento, sin ser absolutamente explícita en esas escenas porque no es mi estilo.

7. ¿Cómo definirías el perfil de tu público objetivo? Sexo, edad, nivel cultural, nivel de estudios…

Mujeres, aunque también me leen hombres, pero son minoría. De cualquier nivel cultural y social. Siempre digo que mis novelas pueden gustar a mujeres desde 16 a 86. Y de cualquier país. Son muchas las lectoras que me siguen desde América Latina. Como anécdota te contaré las dos últimos lectores que recomiendan mis novelas con entusiasmo: una bloguera serbia estudiante universitaria y un bibliotecario, hombre, argentino y futbolero.

8. ¿Por qué hay tantas mujeres adictas a la novela romántica? ¿Buscan, las mujeres, identificarse con los personajes femeninos y encontrar el prototipo masculino con el que sueñan?

Porque nos gusta evadirnos, soñar leyendo, que para mí es viajar con la imaginación y disfrutar de preciosos finales felices.

9. ¿Cómo definirías tu aportación al género?

No sabría decirte. Sí estoy orgullosa de ser la primera escritora española a la que le publicaron en España una novela romántica histórica ambientada en el Oeste.

10. ¿Qué les dirías a aquellos que desprestigian la novela romántica como género literario en que no abunda la calidad?

Que no lo han leído todo para poder generalizar con tanta ligereza. Y que el lector es soberano, cada cual que lea lo que más le haga feliz. Hay novelas románticas buenísimas y no tan buenas, como en todos los géneros. La narrativa popular suele ser denostada, del género que sea; curiosamente son los que más se venden y más se leen.

11. ¿Hay alguna escena, de tantas como habrás escrito, que consideres particularmente intensa, sensual, bien lograda? Nos das tu permiso para reproducir algunos párrafos junto a esta entrevista?

Por supuesto. Y de entre todas, elijo un pedacito de mi novela REGÁLAME PARÍS que transcurre en una azotea, bajo las estrellas.

Patrick se agachó a recoger la toalla y la dobló varias veces. Sin dejar de besarse, llevó a Yolanda hasta la mesa y allí dejó el improvisado almohadón. Ella adivinó sus intenciones. Antes de que la sentara encima del mullido cojín que había preparado para que estuviese cómoda, destapó con el pulgar el tubo que aún llevaba en la mano.
—Lo compré para ti aquella noche —murmuró mordiéndole el labio inferior.
Patrick ahogó una risa que se apagó en un beso profundo y dejó que su princesa curiosa experimentara con él. No tenía la menor idea de qué era aquel líquido, pero la mano de Yolanda resbalando arriba y abajo lo enloquecía. Los efectos del aceite fueron instantáneos, un latigazo le recorrió la espina dorsal al notar que el glande le ardía. Miró entre ellos dos, su pene brillaba en la penumbra, erecto y tan sensible que hasta el contraste con el aire fresco de la noche le daba escalofríos.
—Joder —gimió—. Nena, esto es como meterla en un gin tonic.
A Yolanda se le escapó una risa que Patrick atrapó con un beso. Ella lo empujó con malicia, se sentó en el borde de la mesa, sobre la toalla, y abrió las piernas.
Patrick se colocó en medio, le quitó el tubo de la mano y, mirándola a los ojos, dejó caer un chorro de aceite que resbaló desde el estómago hasta su sexo. Se untó la mano y sin previo aviso le introdujo dos dedos aceitosos a la vez acariciaba el clítoris con el pulgar.
—Es un producto para hombres —jadeó, sobresaltada.
—¿Seguro? —Yolanda respondió con un suspiro profundo—. ¿Esto se come?
Ella asintió con la cabeza. Tras una mínima duda, Patrick optó por prescindir del sexo oral. Los dos estaban tan excitados que no iban a aguantar. Le acarició los pezones con los dedos pringados de aceite, se inclinó para olisquear el aroma afrutado y los lamió a placer. Le apretó los pechos, era como acariciar gelatina. Bajó la mano y jugó de nuevo entre sus piernas. Yolanda se removía por el efecto travieso que le hacía cosquillas en cada pliegue y cada vez más adentro.
Un estruendo lejano hizo que Patrick levantara la cabeza y mirara sobre el hombro. Los cohetes dibujaban en el cielo una lluvia de colores sobre la dorada silueta de la torre Eiffel. Yolanda le echó las manos a la nuca.
—Ven —suplicó.

12. ¿Tienes un proyecto en marcha? Háblanos de tu próximo libro.

Y tanto, ¡no paro de teclear!. Estoy con una novela que transcurre en Irlanda, con una pareja que son como agua y aceite que tiene enamorada. Ten en cuenta que yo ya sé el final de la historia (suspiro al pensar en él). Saldrá a finales de abril, primeros de mayo.

13. Vamos a realizar una reseña de una de tus novelas. ¿Te interesa que hablemos de alguna en particular?

Elegid vosotros. Las “quiero” a todas por igual, no podría elegir una por encima de las demás.

14. Imagina que tienes un aspirante a novelista mirándote a los ojos. Quiere estar en tu lugar, quiere ver publicada su obra. ¿Qué le dirías? ¿Qué consejo le darías, teniendo en cuenta el panorama editorial actual?

Nunca dejes de aprender y ten siempre los pies en la tierra. El mercado editorial es un mundo cada día más competitivo, pero que eso no te detenga porque también hay millones de lectores. ¡Más difícil que lo tenía yo debutando con una romántica de vaqueros!… Y ya he publicado doce novelas.

Muchísimas gracias por tu colaboración. Ha sido un placer contar contigo.

El placer ha sido mío, gracias de nuevo.

M. Luisa Penín
Editora y directora editorial en Historias donde vivo