EJERCICIOS DE ESCRITURA CREATIVA: Jugar con las palabras

JUGAR CON LAS PALABRAS

1. Escribir de forma creativa

Muchas personas me preguntan cómo debería una persona iniciarse en el mundo de la escritura de ficción. En general, cuando comenzamos a escribir un relato, ya tenemos una idea de lo que nos gustaría hacer en el futuro: normalmente, escribir una novela o escribir cuentos.

Imaginemos que hemos tomado una decisión: «Quiero ser novelista. Llevo mucho tiempo pensándolo y me he decidido. Me inscribiré en un taller de novela en septiembre». No importa si quieres escribir cuentos o novelas, poesía o microrrelatos. El error está en el planteamiento del deseo, que surge en el futuro escritor como una necesidad: Quiero ser novelista, así que me inscribiré en un taller de novela en septiembre.

Pero no es así como un aspirante a escritor debería comenzar su aprendizaje. En muchas ocasiones ese deseo que nos mueve a tomar una decisión proviene de la lectura de un libro que nos ha conmovido, de la admiración por un autor o autora que nos hace sentir que necesitamos escribir como esta persona hace. 

Hay personas, sin embargo, que me hacen la pregunta correcta cuando se inscriben en nuestros talleres: «Me gusta mucho escribir, pero no sé por dónde debería comenzar para escribir novelas (o cuentos) en el futuro…».

Mi respuesta a esa pregunta sería: «Tienes que empezar por el principio». Y ese principio requiere de conocer la diferencia que existe entre utilizar el lenguaje, es decir, escribir, y utilizar el lenguaje como herramienta de creación. 

Y eso es lo que poco a poco iremos aprendiendo y practicando en este apartado dedicado a la escritura creativa. Hagamos, ahora, la pregunta correcta: ¿Cómo se aprende a utilizar el lenguaje como herramienta de creación? La respuesta es: jugando con las palabras partiendo de las unidades de la lengua: de la letra, a la palabra, de la palabra a la frase, de la frase al texto. 

Vamos, pues, a jugar.

2. Juguemos con el abecedario

Cada letra tiene su figura, su trazado peculiar, su espíritu. […] De igual manera que cada uno tenemos una personalidad, unos rasgos faciales, unas huellas dactilares, un estilo de vida, tenemos también una peculiar e intransferible forma de trazar las letras. En ellas se reflejan, según los grafólogos, nuestro carácter, estados de ánimo y actitudes. 

José Calero Heras

Antes de entender cómo podemos jugar con las palabras para iniciarnos o perfeccionarnos en el arte de escribir de forma creativa, os comentaré por qué es tan importante jugar. 

Jugar es divertido, requiere de improvisar. Cuando jugamos nos predisponemos para pasarlo bien, no nos exigimos nada más que afinar nuestra capacidad para disfrutar. Como cuando éramos niños. No hay presión en el juego. Pero sí hay unas normas que es imprescindible respetar:

  • Cuando se juega no se juzga (lo que uno mismo hace);
  • No hay personas que jueguen mejor que otras. Tus ejercicios de escritura creativa     siempre serán perfectos, recuerda que estás jugando;
  • Es obligatorio disfrutar. No juego para ser el mejor. Juego para divertirme y soltarme. Juego para experimentar, para volver al origen de todo, que está en la letra. Para imaginarme todo tipo de locuras y extravagancias disparatadas;
  • Cuando juego parece que lo creado no tenga sentido, pero lo tiene. Vaya si lo tiene;
  • No juego para obtener resultados concretos. Juego para explorar los márgenes de la realidad literaria (aunque no sepa que lo estoy haciendo).

3. Practicando la escritura gíglica

Julio Cortázar inventó el gíglico. Una lengua creada mediante el empleo de una figura retórica que produce un texto que, a primera vista, carece de sentido, pero que si lo leemos con detenimiento podemos llegar a comprender su significado. Esa figura es la jitanjáfora.

El valor estético del texto resultante radica en la sonoridad y en el poder evocador de las palabras que lo componen, ya sean reales o inventadas. Podemos crear nuevas palabras a partir de otras conocidas. Podemos cambiar determinados morfemas, añadir sílabas donde nos apetezca (delante, en medio de la palabra, detrás…). 

Es importante escoger sílabas especialmente sonoras.

Para escribir en gíglico conviene respetar unas normas:

  • La sintaxis y la morfología no varían respecto al castellano;
  • Las palabras que utilicemos pueden ser de uso habitual o inventadas, pero deben ser reconocibles como sustantivos, adjetivos o verbos.
  • La puntuación será correcta.

4. Ejemplos de escritura gíglica

En El libro del convaleciente escrito por Enrique Jardiel Poncela aparece el siguiente texto escrito en gíglico:

Mil palacios de garracenco esplendor forman la capital del reino, y, con ellos, como brifio en cosmas, resaltan los mármoles y pórfidos que fueron construidos. Verlos, desnutre; contemplarlos, cachena. 

En la novela Rayuela de Julio Cortázar, el capítulo 68 está escrito en gíglico. Veamos un fragmento:

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las anillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

Si lees el relato con atención intuirás que se trata de una escena erótica.

5. Los abecedarios del amor

Para todo escritor, o para quien juegue a serlo […], el abecedario, como la arcilla para el alfarero o los colores para el pintor, es la materia básica que hace posible la creación. Conscientes de eso, numerosos poetas han dejado en sus obras maestras de la atracción que sobre ellos ejercían las letras, humildes trazos tan maltratados a veces, que, por no tener, no tienen ni significado.

José Calero Heras

José Calero define los abecedarios del amor como juegos de ingenio que los escritores barrocos a menudo compusieron. Este autor en su obra De la letra al texto, reproduce un fragmento de texto de la novela cervantina El curioso impertinente. Este juego fue introducido por Cervantes en la primera parte de El Quijote. 

En el relato, una doncella trata de disuadir a Camila para que acepte las atenciones de su amante Lotario, íntimo amigo de su esposo. Así es como pretende el marido tentar a su esposa para probar su honestidad:

Y es que no sólo tiene las cuatro eses1 que dicen que han de tener los enamorados, sino todo un A.B.C. entero: si no, escúchame, y verás cómo te lo digo de coro. Él es, según yo veo y a mí me parece, agradecido, bueno, caballero, dadivoso, enamorado, firme, gallardo, honrado, ilustre, leal, mozo, noble, onesto, principal, quantioso, rico y las eses que dicen, y luego, tácito, verdadero. La X2 no le cuadra, porque es letra áspera; la Y ya está dicha; la Z, celador de tu honra.

1Las cuatro eses a las que se refieren eran: sabio, solo, solícito, secreto.

A continuación, te animamos a practicar la escritura de la lengua gíglica y a componer tu propio abecedario del amor. ¡Recupera la práctica que te proponemos y disfruta liberando tu imaginación!

Escribamos en gíglico

Escribe, en gíglico, una carta en la que un insecto poeta pide la intervención del alcalde de la localidad para solucionar un problema que se ha detectado en el huerto donde vive. ¡En primera persona, por supuesto!

Recuerda…

Para escribir en gíglico tienes que recurrir a la jitanjáfora, una figura retórica que da como resultado un texto que carece de sentido, pero que es muy musical. La clave está en inventar palabras que suenen agudas, llanas o esdrújulas. Las palabras que inventes tienen que ser reconocibles como sustantivos, verbos y adjetivos. Sintáctica y morfológicamente, el gíglico tiene la misma estructura que el castellano. La puntuación debe ser correcta. Para crear una jitanjáfora podemos partir de una palabra ya existente y añadir o quitar sílabas delante, en medio o detrás. Es importante escoger sílabas sonoras. 

Si te bloqueas, puedes comenzar por un ejercicio más sencillo, por ejemplo, traducir al gíglico un poema breve o un refrán. De este modo, te resultará más sencillo comprender la dinámica del ejercicio.

Jugando con el abecedario del amor

Escribe un diálogo, a la manera de representación teatral, entre los miembros de una pareja de recién casados, que se hablan de modo amoroso. Intenta que la conversación tenga un aire antiguo. 

Empieza la mujer haciéndole a su pareja una pregunta:

Anastasia

¿Qué ha de tener una mujer para que la consideres buena?

Recuerda…

En la respuesta del esposo han de aparecer palabras que comiencen por todas las letras del abecedario. Te puede ayudar realizar, en primer lugar, define las características del cónyuge y, con base en ellas, redacta una lista de palabras en orden alfabético que pongan de manifiesto las características de su hipotética esposa ideal.

Puedes darle a la composición un tono irónico y jocoso. 

¡Adelante! Y disfruta de la composición.

EL LENGUAJE GÍGLICO Y EL ABECEDARIO DEL AMOR

1. Escribamos en gíglico

Escribe, en gíglico, una carta en la que un insecto poeta pide la intervención del alcalde de la localidad para solucionar un problema que se ha detectado en el huerto donde vive. ¡En primera persona, por supuesto!

Te presentamos nuestra propuesta de resolución y la correspondiente traducción al castellano para que puedas deducir el uso que hemos realizado de las distintas jitanjáforas, que han dado como resultado la carta que te presentamos en forma de poema:

Propuesta de resolución

Estoy nerviso, hístrico y abriento…

¡Calacacín, cecino, pelón,

Testibo y pimiembro!

 

Alipentos niblos, hermisos,

sin colorindos ni conservandos.

sin Aramis artificiendos,

tuto natura, tuto sabo,

refrendo del camprover

del exprito hortifano.

 

Piro, ara, ¡is!, mi timo,

mi dicaré al consimi dil crisantimi.

Prasinto pinigro 

pra tuta mi espanda.

Misplico…

 

Hinorto in qui bibo,

aparizado un fresco,

a mi me diques verano…

¡Nosqueran abriquinar!

Ya cambrasinos magrindos

quinos dinos pinos dar.

 

Nesito saber qué brone

ina malita tiqueta.

Ya siabas bien tudrabijo,

yietás dibristo ayupar,

ti inbridaré a bierendar.

 

Gulpón «Il Pobrita».

 

2. Jugando con el abecedario del amor

Escribe un diálogo, a la manera de representación teatral, entre los miembros de una pareja de recién casados, que se hablan de modo amoroso. Intenta que la conversación tenga un aire antiguo. 

Empieza la mujer haciéndole a su pareja una pregunta:

Anastasia

¿Qué ha de tener una mujer para que la consideres buena?

Propuesta de resolución

Reproducimos, a continuación, el diálogo que pertenece al primer acto de la obra Peribáñez escrita por Lope de Vega, creado a partir del juego del abecedario del amor. Los protagonistas, Casilda y Peribáñez acaban de contraer matrimonio y se muestran tiernos y solícitos el uno con el otro. 

 

Casilda

 ¿Qué ha de tener para buena una mujer?

Peribáñez

 Oye.

Casilda

 Di.

Peribáñez

 Amar y honrar a su marido

es la letra de este abecé, siendo

buena por la B,

que es todo el bien que te pido.

   Hárate cuerda la C,

La D dulce, y entendida

la E, y la F en la vida

firme, fuerte y de gran fe.

   La G, grave, y para honrada

la H, que con la I

te hará ilustre, si de ti

queda mi casa ilustrada.

   Limpia serás por la L, 

Y por la M maestra

de tus hijos, cual lo muestra

quien de sus vicios se duele.

   La N te enseña un no

a solicitudes locas;

que este no, que aprenden pocas,

está en la N y la O.

La P te hará pensativa,

la Q bien quista, la R

con tal razón, que destierre

toda locura excesiva.

   Solícita te ha de hacer

de mi regalo la S,

la T tal que no pudiese

hallarse mejor mujer.

   La V te hará verdadera,

la X buena cristiana,1

letra que en la vida humana

has de aprender la primera.

Por la Z has de guardarte

de ser zelosa; que es cosa

que nuestra paz amorosa

puede, Casilda, quitarte.

   Aprende este canto llano;

que con aquesta cartilla,

tú serás flor de la villa,

y yo el más noble villano.

Casilda

 Estudiaré, por servirte,

las letras de ese abecé;

pero dime si podré

otro, Pedro, decirte, 

si no es acaso licencia.

Peribáñez

Antes yo me huelgo. Di;

que quiero aprender de ti.

 

1 La X se empleó durante los primeros tiempos del cristianismo como abreviatura de Cristiano.

Esperamos que ambas propuestas te hayan servido de inspiración y que, en caso de que resulte conveniente, te resulten útiles para reescribir ambas prácticas.

Es importante que no te conformes con la primera versión escrita; reescribir es lo que te convertirá en un maestro de la escritura creativa.

¡Hasta pronto!

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