Uso indebido del gerundio (II)

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Usos del gerundio

# El gerundio de posterioridad

Continuamos con la serie de artículos breves que dedicamos a comentar los usos indebidos del gerundio. Como se indica en la Nueva gramática de la lengua española, el gerundio no debe utilizarse cuando indica una acción posterior a la expresada por el verbo principal del que depende.

La acción que indica el gerundio debe realizarse al mismo tiempo o antes que la acción que indica el verbo principal.

Veamos un ejemplo:

María ganó las oposiciones a la judicatura, trasladándose después a Madrid.

En este caso, María se trasladó a Madrid después de ganar las oposiciones, así que, en este caso, el uso del gerundio es incorrecto.  Para que la oración sea correcta podemos reescribirla del modo siguiente:

María ganó las oposiciones a la judicatura y después se trasladó a Madrid.

En este caso, se aprecia de forma clara que primero aprobó las oposiciones y, posteriormente, se trasladó a Madrid.

Analicemos otro caso:

Víctor dejó a su hijo en la guardería, incorporándose después a la reunión.

En este ejemplo, Víctor, en primer lugar, dejó a su hijo en la guardería y, posteriormente, se incorporó a la reunión. Es evidente que no podía realizar las dos acciones al mismo tiempo, así que, al igual que en el ejemplo anterior, el uso del gerundio en este caso es incorrecto. Podríamos reescribir la frase del modo siguiente:

Víctor dejó a su hijo en la guardería y posteriormente se incorporó a la reunión.

# Usos excepcionales

  • Cuando las dos acciones se desarrollan prácticamente en el mismo momento, se consideran simultáneas. En este caso, el uso del gerundio es correcto:

Alba patinó a causa de la lluvia, cayéndose por las escaleras.

Alba patinó a causa de la lluvia y se cayó por las escaleras.

En este caso, ambos ejemplos serían correctos, ya que la acción de patinar y la de caer por las escaleras suceden prácticamente en el mismo momento, aunque observemos de forma clara que Alba primero patinó y, después, se cayó por las escaleras.

  • También podemos recurrir al gerundio cuando este expresa la consecuencia de la acción indicada por el verbo principal.

El edificio se incendió, abandonando los inquilinos sus hogares.

En este caso, el edificio se incendió y, como consecuencia, los inquilinos abandonaron sus hogares, así que el empleo del gerundio está justificado.

También podríamos reescribir la oración del modo siguiente:

El edificio se incendió y los inquilinos abandonaron sus hogares.

 

Espero que este breve apunte te haya resultado útil. En posteriores artículos continuaremos profundizando en el tema.

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