Es posible que te resulte complicado seguir el videotutorial cuando no hay un texto escrito que lo respalde y que puedas repasar. Por este motivo, te proporcionamos la narración, a modo de texto escrito, para facilitarte la comprensión del tema desarrollado.
¡Esperamos que te resulte útil!
En este videotutorial aprenderás y practicarás aspectos clave que deben estar presentes siempre en una novela. Me refiero a los puntos de anclaje. Se llaman así porque son los que mantienen al lector anclado al texto, es decir, contribuyen a mantener la atención del lector en el relato en todo momento.
# Nos proponemos los siguientes objetivos
# Nos centraremos en los siguientes aspectos
En primer lugar, aprenderemos el interés de conseguir una composición regular y equilibrada. Encontraremos las claves en la extensión de la obra, la duración de los capítulos y en la distribución correcta de la información a lo largo de los tres actos.
En segundo lugar, aprenderemos a qué llamamos puntos de anclaje y analizaremos por qué resultan indispensables.
En tercer lugar, aprenderemos la información que tenemos que proporcionar al lector al inicio de la novela: aprenderemos en qué consiste situar al protagonista en su mundo ordinario y estudiaremos el concepto de Primer Punto de Giro.
En cuarto lugar, definimos los pasos que dará el protagonista desde el momento en que se inicia el viaje hacia el primer momento de crisis profunda que experimentará, el Punto Medio.
En quinto lugar, aprenderemos a definir la segunda parte del segundo acto de la obra, el más extenso, como el momento en que observamos las consecuencias de la crisis experimentada por el protagonista en el Punto medio. Avanzaremos hasta el Segundo punto de giro: la última decisión que tomará el protagonista y que marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso.
En sexto lugar, plantearemos las consecuencias de la decisión tomada en el Clímax: momento en que sabremos si consigue o no sus propósitos.
En séptimo lugar, estudiaremos el interés de incluir el anticlímax: momento en que se muestra el regreso del protagonista a su mundo ordinario.
¡Empecemos!
Comenzaremos estudiando las características de una composición efectiva: es decir, de una composición que deberá ser regular y equilibrada.
¿Por qué una novela debe resultar regular y equilibrada, en lo que a extensión se refiere? Porque es la composición que posibilita una experiencia de lectura armoniosa. Fíjate si es importante, que, los lectores profesionales, cuando realizan un informe de lectura es la primera cualidad que destacan.
Empezaremos abordando la extensión de la obra. En este sentido, te aconsejo que, si estás escribiendo tus primeras novelas, te limites a 250 páginas en términos de Word o procesador de textos similar. Los editores, cuando publican a un autor desconocido, no quieren arriesgar demasiado, así que, si superas las 250 páginas corres el peligro de que consideren que el coste de edición y producción de tu obra es excesivo. Solo los autores considerados superventas escriben obras extensas. Sé prudente y no escribas, de entrada, una novela que supere esta extensión: 200-250 páginas.
Una novela breve no necesita de una articulación en partes. Pero si estás escribiendo una obra extensa que requiere de una articulación en partes, es importante que la duración de las mismas sea regular y equilibrada. Es posible que la primera parte sea más breve que la segunda y que la tercera, por ejemplo, sea, en lo que a duración se refiere, similar la primera. Pero para conseguir el equilibrio, el número de páginas debe resultar similar. No puedes componer una primera parte con 20 o 30 páginas y una segunda con 60, 100, 150… no tendría sentido. Recuerda: la clave para conseguir una experiencia de lectura armoniosa radica en el equilibrio y la regularidad en la dosificación de la información.
Lo mismo ocurre con la información que consignamos a cada capítulo. Si asignamos, por ejemplo, 5 páginas al primer capítulo de nuestra novela, no es lógico que al segundo le asignemos 15 y al tercero, por ejemplo, veinte.
El primer acto se corresponde con el inicio, así que deberá ser breve, porque al final del primer acto nos encontramos con el Primer Punto de Giro, que se corresponde con el momento clave del inicio. Por este motivo, no puede haber mucha distancia entre la primera página y la última del primer acto. De ser así la tensión se diluiría. Hoy el día, los lectores somos impacientes. Recuérdalo, necesitamos dinamismo.
El segundo acto es el más extenso. El Punto medio divide el segundo acto en dos: así que, la primera parte del primer acto y la segunda deben resultar equilibradas en lo que a la extensión se refiere.
El tercer acto requiere de una duración similar a la del primero. Pero veamos un ejemplo.
Pensemos en escribir una novela de 240 páginas (en Word, por ejemplo). Podríamos articular la información en 22 capítulos (10 páginas por capítulo). Dedicaríamos 3 capítulos al primer acto, 8 a la primera parte del segundo acto (es decir, desde el detonante hasta el punto medio), 10 a la segunda parte del segundo acto (es decir, del punto medio hasta el segundo punto de giro. Y resolveríamos el tercer acto en 3 capítulos, tal como hicimos con el primero.
Fíjate en que he adjudicado dos capítulos más a la segunda parte del segundo acto porque en ella se resuelve el conflicto, así que puedo pensar que necesitaré más espacio para su desarrollo.
En términos generales, una extensión regular y equilibrada para una novela de 240 páginas podría articularse dedicando 10 páginas a cada capítulo. Así pues, el primer acto lo resolveríamos en 30 páginas, el segundo en 180 y el tercero, de nuevo, en 30 páginas.
Entendamos esta articulación como marco general. Hoy en día, para mantener la atención del lector se requieren composiciones muy dinámicas. Para conseguir ese dinamismo extra que necesitamos, podemos entender cada capítulo como un marco compuesto por unidades más breves, los episodios: de dos páginas, tres o cuatro como máximo de duración.
Pensemos en un ejemplo. Esas 30 páginas que hemos adjudicado al inicio podrían mostrar una semana de la vida del protagonista. Así pues, podríamos asignar a cada uno de esos tres capítulos cuatro páginas y media (aproximadamente) y dedicar cuatro páginas a cada día de la semana estableciendo una cuenta atrás. Así imprimiríamos tensión y aceleraríamos el ritmo. También conseguiríamos mayor grado de incertidumbre.
Otra posibilidad sería articular ese capítulo en diferentes escenas. Eso ya lo hacemos, ¿verdad? Pero podemos hacerlo de manera evidente, numerándolas. Y mostrando los acontecimientos desde distintos puntos de vista. Las posibilidades son infinitas, partiendo de la organización en capítulos: un sistema que consideramos marco para mantener en todo momento el equilibrio. En mi novela El alma del cuervo utilizo este sistema. Puedes acceder a ella de manera gratuita en la página de la editorial La gata con gafas Ediciones Transmedia. Así te resultará mucho más sencillo comprender el razonamiento.
A continuación, estudiaremos el concepto de puntos de anclaje y su importancia en la articulación de nuestra novela.
El concepto de anclaje proviene de la expresión Establecer el ancla. Expresión que utilizamos muy a menudo los lectores profesionales y los editores de mesa cuando valoramos un original. Los anclajes son los puntos clave de la novela, que refuerzan la tensión, el dinamismo y la creación de incertidumbre. Estos puntos de anclaje los situamos en momentos estratégicos y contribuyen a mantener al lector atento. Resultan imprescindibles porque, si no se establecen de forma consciente, la tensión creada durante las primeras páginas acostumbra a diluirse. Así evitamos en gran medida que esto ocurra. Los puntos de anclaje son:
El primer punto de giro, el punto medio, el segundo punto de giro y el clímax.
El primer acto cumple con algunas funciones importantes: durante esos primeros capítulos, presentamos al protagonista en su mundo ordinario. ¿Qué significa esto? Significa que mostramos al protagonista en su entorno habitual. Lo situamos en las coordenadas espaciales y temporales iniciales y se lo presentamos al lector. Estas primeras páginas son clave para que el lector conozca al personaje protagonista de tu relato. La manera como actúa, la forma como piensa, su apariencia, lenguaje y gestualidad tienen que proporcionar al lector una idea concreta de las singularidades del personaje, de las características de su personalidad que conforman su mayor atractivo. Esto es necesario para que, como lectores, establezcamos un vínculo emocional con el personaje al que seguiremos durante toda la obra.
Al llegar a ese Primer Punto de Giro, que se conoce también con el nombre de DETONANTE, un acontecimiento inesperado amenaza con alterar el mundo ordinario en el que el protagonista principal se desenvuelve. El punto de giro implica que el protagonista, ante lo sucedido, se siente impulsado hacia la acción: hacia la consecución de un propósito, una meta, etcétera. Ese propósito, esa meta serán el lev motiv del personaje y el corazón de la novela. Cuando aparece el detonante, el lector se planteará lo que denominamos la pegunta dramática: Ante esto que sucede, ¿qué debo hacer?
Es interesante que se plantee en este momento una disyuntiva, que se manifestará en forma de juego de fuerzas. Ante esto que sucede puedo hacer A o B. Solo dos opciones. Un personaje intentará que se decida por la opción A y otro lo inducirá a la reflexión para que se decida por la opción B. El protagonista no sabe qué decisión tomar, pero decidirá. Y, ante la pregunta: Ante esto que sucede, qué debo hacer, finalmente decidirá A o B. Y la respuesta a esa pregunta, es decir, la decisión tomada, constituirá el eje de la misión, el germen del conflicto. Una llamada hacia la acción, que se pondrá de manifiesto al inicio del segundo acto.
Por ejemplo. Imagina una mujer que, desde su ventana, ha presenciado el asesinato de un niño. Ha reconocido al culpable, que es un peligroso narcotraficante de la zona. El momento en el que presencia el asesinato constituye el Primer Punto de Giro. Es el detonante. El acontecimiento que saca a la protagonista de la tranquilidad de su mundo ordinario. Entonces, ella se plantea la pregunta dramática: Ante esto que sucede, ¿qué puedo hacer? ¿Hago como si no hubiera visto nada? o ¿declaro lo que he visto a la policía y me arriesgo a que los miembros de la banda me descubran y me persigan para matarme, a mí y a mis hijos?
La decisión que toma la protagonista la impele necesariamente hacia la acción. Tras meditarlo durante la noche, toma una decisión en conciencia: declarará lo que vio ante la policía. Evidentemente, esto comportará unas consecuencias que observaremos durante el desarrollo de la trama, en el segundo acto.
Tras el detonante, la protagonista ha tomado una decisión: denunciar lo que ha visto a la policía. Al hacerlo, se convierte en testigo protegido. Así que su propósito será pasar desapercibida y mantenerse con vida. Desde este momento, el lector deseará conocer las consecuencias que le comportará haber tomado esta decisión, así que se preguntará: ¿Conseguirá, la protagonista, prestar testimonio en el juicio sin arriesgar su vida ni la de sus hijos? El lector encontrará la respuesta a la pregunta al final de la novela. Si le proporcionamos los anclajes que necesita, no dejará de leer hasta que obtenga esa respuesta.
Pues bien. Comienza la aventura que llevará a la protagonista hasta el punto medio.
El punto medio presenta un momento de crisis. Un momento en el que el personaje se plantea tirar la toalla, abandonar su propósito. Las experiencias vividas desde el Primer Punto de Giro hasta el Punto medio hacen que, por un momento, se plantee abandonar su meta: conseguir que atrapen a los culpables del asesinato gracias a su testimonio clave.
¿Qué podría llevar al protagonista hasta ese punto medio en el que se plantea abandonar el desafío? En el caso de que el lector hubiera perdido interés por la lectura, estos sucesos tienen como objetivo recuperar su atención, avivar de nuevo su interés.
En este caso, uno de sus hijos podría haber sufrido un intento de asesinato y resultar gravemente herido, con lo que ella se plantearía no testificar y mudarse a otro lugar para evitar nuevas represalias. Este momento de crisis se puede resolver de dos maneras diferentes: una de ellas, por la vía sencilla: tras el momento de crisis decide que, a pesar de lo ocurrido, no se dejará amedrentar. Testificará para que la policía pueda desarticular la banda.
Piensa que lo que atrae al lector hacia el libro son las respuestas. En cada punto de giro nos planteamos nuevas preguntas cuyas respuestas anhela el lector. Es la búsqueda de respuestas lo que lo mantiene anclado la relato. Por tanto, cada punto de giro, incluido el punto medio, plantea nuevas preguntas.
El punto medio puede, también, constituir un nuevo punto de partida que resulta totalmente inesperado para el lector y que le llevará a invalidar la pregunta dramática establecida inicialmente. En este caso, el lector sigue atento a la lectura porque quiere saber si la protagonista conseguirá testificar sin que su vida corra peligro.
Ahora imaginemos que, llegado el punto medio, la protagonista conoce a un individuo del que se enamora locamente (al menos, eso cree él). Este individuo resulta ser, finalmente, el jefe de la banda de narcotráfico que, aunque no fue responsable de la muerte directa del niño, sí ha ordenado otros crímenes. Imaginemos que él le propone a nuestra protagonista huir con sus hijos a un destino desconocido e iniciar una nueva vida juntos. Imaginemos que ella responde afirmativamente. Deciden que primero huirán solos y que, cuando se hayan establecido, volverán para buscar a los niños. El interés del lector se habrá renovado, porque ahora se enfrenta a una nueva pregunta dramática que nada tiene que ver con la que se había propuesto en un primer momento: ¿Conseguirá la pareja huir y comenzar una nueva vida juntos?
Y, a partir de este momento, los personajes actúan encaminándose hacia el segundo punto de giro.
Sigamos con el ejemplo anterior. Imaginemos que los ahora protagonistas de nuestra historia consiguen huir del país. Las acciones que realicen los personajes nos conducirán al segundo punto de giro, que establece el momento en el que la protagonista tendrá que tomar la última decisión: decisión cuya consecuencia comportará el éxito o el fracaso de su misión, meta, desafío, etcétera. Imaginemos a la pareja establecida en los Estados Unidos. Parece que todo va bien. Se han instalado. La estructura criminal del capo de la banda los protege, aunque la policía los busca.
Ahora le daré un giro inesperado a la historia. Una conversación telefónica y comprendemos que la protagonista mantiene su contacto con la policía, algo que no esperábamos considerando el desarrollo de los acontecimientos. Se ha dejado utilizar como cebo para conseguir que el jefe de la banda se relaje. Su objetivo es ejecutarlo. Pero durante el tiempo que han transcurrido juntos ella se ha enamorado realmente de él, así que, cuando llega el momento, duda. Coge el arma mientras él duerme, pero no desea dispararle. Duda entre cumplir con la misión asignada por la policía o entrar en la habitación y hacer como si nada hubiera ocurrido. Finalmente, entra en el dormitorio y lo apunta con el revolver.
Ahora avanzamos hacia el desenlace. Comprobaremos las consecuencias de la última decisión tomada durante el clímax, que constituye el punto álgido de la novela.
El segundo punto de giro establece la transición del segundo acto hacia el tercero, en el que plantearemos el desenlace de la novela.
Recordemos que la protagonista de nuestro ejemplo ha tomado la decisión de disparar. Ahora comprobaremos las consecuencias de sus acciones. El lector mantiene el interés. Quiere saber si la protagonista asesinará al jefe de la banda o si le espera alguna sorpresa final.
Ahora llega el momento del clímax. En este momento se produce el desenlace de la historia, es decir, la respuesta a la pregunta dramática que se ha planteado el lector, en este caso, desde el segundo punto de giro. La pregunta que el lector se había planteado durante el Punto medio, es decir, si conseguiría la pareja huir de la policía, ya ha quedado respondida, al averiguar que la protagonista nunca tuvo el objetivo de mantener una relación con el jefe de la banda, si no de atraparlo.
El clímax nos mostrará si la protagonista ha acertado en su decisión de asesinar al hombre que vive con ella desde hace algunos meses y también sabremos si será capaz de llevarla a término.
Lo que ocurrirá es que, finalmente, ella no le disparará, porque durante estos meses se ha enamorado realmente de él. Guardará la pistola y se acostará de nuevo. Él se despierta y le dice que parece que la policía tiene un topo, aunque no saben quién es. Mañana deberán marcharse. Ella asiente. Y así concluye la historia.
El anticlímax no es obligatorio, pero proporciona una sensación circular, al mostrar, como al principio, a la protagonista, en el mundo ordinario: en el inicial o en el nuevo.
El anticlímax puede mostrarse a modo de epílogo y es importante que sea muy breve. Media página, por ejemplo. Poco más.
En este caso, trasladaremos al lector al futuro. Siguiendo el ejemplo, mostraríamos a los personajes unos meses después de haber huido de nuevo. Observamos a la pareja en la entrada de su mansión. En un coche fabuloso llegan sus hijos. Por fin se han reunido de nuevo. Han conseguido su propósito.
Y recuerda que, si tienes alguna duda, puedes planteárnosla en el correo practicas.practicum@historiasdondevivo.com.
¡Gracias por aprender con nosotros!
Te proponemos que planifiques y establezcas los puntos de anclaje a partir de la propuesta argumental que te proponemos.
Los objetivos que pretendemos alcanzar son los siguientes:
El ejercicio que te proponemos se puede calificar como sencillo, aunque laborioso.
Jorge tiene diez años. Está enfermo de leucemia desde los cuatro. Ha sufrido tres recaídas, pero las ha superado. Después de un año libre de la enfermedad, sufre una crisis y las pruebas que le realizan muestran que la leucemia ha vuelto, si cabe con mayor fuerza. Las consecuencias de la crisis afectan sobremanera a la calidad de vida del niño. La doctora Rosa, su médica durante toto el proceso aconseja a los padres comenzar a proporcionarle a Jorge cuidados paliativos, ya que piensa que, en esta ocasión, no superará la recaída ni soportará una nueva tanda de quimioterapia más agresiva. Pero un joven investigador recién llegado al hospital no está de acuerdo. Cree que existe un tratamiento experimental que podría acabar con la enfermedad.
Cuando le preguntan al niño, este asegura que no quiere perder el pelo otra vez ni tomar nada que le produzca llagas en el estómago. Paula, la madre, no quiere que el niño se someta a tratamiento si este implica efectos secundarios que comprometan la calidad de vida de su hijo. Pero el padre no está de acuerdo. Piensa que su hijo ha vencido a la enfermedad en tres ocasiones, así que desea darle la oportunidad de recuperarse y someterlo al tratamiento experimental. Anabel, la abuela materna de la niña tiene claro lo que haría, pero calla. No quiere intervenir y aumentar el sufrimiento de la familia. El conflicto entre los familiares se agudiza.
Recuerda: En el primer acto mostramos al personaje en su mundo ordinario, es decir, en el contexto habitual de su vida cotidiana antes de que se produzca el detonante.
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¡Ánimo! Y recuerda que si tienes alguna duda, puedes enviarme una consulta al correo practicas.practicum@historiasdondevivo.com.
Te proponemos que planifiques y establezcas los puntos de anclaje a partir de la propuesta argumental que te proponemos.
Los objetivos que pretendemos alcanzar son los siguientes:
El ejercicio que te proponemos se puede calificar como sencillo, aunque laborioso.
Plantea una propuesta de desarrollo de los puntos de anclaje a partir de la siguiente propuesta narrativa:
Jorge tiene diez años. Está enfermo de leucemia desde los cuatro. Ha sufrido tres recaídas, pero las ha superado. Después de un año libre de la enfermedad, sufre una crisis y las pruebas que le realizan muestran que la leucemia ha vuelto, si cabe con mayor fuerza. Las consecuencias de la crisis afectan sobremanera a la calidad de vida del niño. La doctora Rosa, su médica durante toto el proceso aconseja a los padres, Paula y Lucas, comenzar a proporcionarle a Jorge cuidados paliativos, ya que piensa que, en esta ocasión, no superará la recaída ni soportará una nueva tanda de quimioterapia más agresiva. Pero un joven investigador recién llegado al hospital no está de acuerdo. Cree que existe un tratamiento experimental que podría acabar con la enfermedad.
Cuando le preguntan al niño, este asegura que no quiere perder el pelo otra vez ni tomar nada que le produzca llagas en el estómago. Paula, la madre, no quiere que el niño se someta a tratamiento si este implica efectos secundarios que comprometan la calidad de vida de su hijo. Pero, Lucas, el padre no está de acuerdo. Piensa que su hijo ha vencido a la enfermedad en tres ocasiones, así que desea darle la oportunidad de recuperarse y someterlo al tratamiento experimental. Considera que es pronto para rendirse. Anabel, la abuela materna de la niña tiene claro lo que haría, pero calla. No quiere intervenir y aumentar el sufrimiento de la familia. El conflicto entre los familiares se agudiza.
A partir del argumento establecido, esboza los elementos esenciales que compondrían el primer acto:
Paula está recogiendo la cocina mientras teletrabaja. Está animada, porque se acerca el décimo cumpleaños de Jorge y está organizando una fiesta sorpresa para él. El niño ha sufrido mucho, así que se merece una recompensa.
Podemos evitar, en este momento, informarle al lector de que el niño tiene leucemia.
De pronto, recibe una llamada del colegio. Jorge se ha desmayado y está vomitando sangre. Viene de camino una ambulancia para llevárselo al hospital. Paula se echa a llorar mientras recoge el bolso y coge la chaqueta. Llama a su marido y quedan en encontrarse allí.
Los padres del niño se reúnen con su equipo médico. Jorge, tal como temían, ha recaído. La doctora Rosa, su médico, les sugiere comenzar un tratamiento paliativo y abandonar la quimioterapia para conseguir mejorar la vida del pequeño y que pueda vivir con mayor normalidad el resto de sus días. Pero un joven investigador recién llegado al hospital considera importante dar al niño una oportunidad, ya que existe un tratamiento experimental que, aunque es duro, podría revertir la enfermedad de nuevo.
Los padres deben decidir en unos días qué hacer.
Lucas tiene muy claro que hay que continuar luchando, pero Paula está muy cansada. Cree que el niño está cansado y que su calidad de vida, que posiblemente experimentará un deterioro no merece la pena el esfuerzo. Lucas rechaza totalmente que se envíe al niño a paliativos. Paula lo amenaza con el divorcio si no cede. Está dispuesta a terminar con el sufrimiento de la pequeña. Anabel, la abuela, interviene para intentar relajar el ambiente. Toma partido por Paula. Lucas no está preparado para rendirse y, finalmente, Paula cede siempre que el joven investigador le asegure que el niño no enfermará más de lo que ya está a causa del tratamiento.
El médico le responde que no y toman la decisión de continuar, aunque Jorge llora desconsolado.
Durante el segundo acto veremos las consecuencias de la decisión tomada. Jorge es sometido a quimioterapia. El tratamiento le provoca convulsiones, pero parece que los resultados de la analítica indican que la leucemia retrocede. Una noche, Jorge se encuentra muy mal. Lucas se prepara para llevarlo al hospital, pero el niño grita que no quiere ir. Paula intenta detener a su marido, pero este no escucha. Coge al niño en brazos y lo introduce en el vehículo. Paula lo sigue llorando. Anabel, que vive con ellos, los sigue muy angustiada.
Jorge, a pesar de los intentos de sus médicos de eliminar la sepsis que sufre, muere solo doce horas después de ser ingresado.
Paula le dice a Lucas que quiere el divorcio y lo acusa de haber arruinado los últimos meses de vida de su hijo. Anabel intenta convencerlos de que tienen que salvar su matrimonio.
Después del funeral, Paula sigue acusando a Lucas de que su hijo no haya tenido una buena muerte. Jamás se lo perdonará. Lucas, que se siente profundamente culpable y arrepentido de la decisión tomada, experimenta una crisis profunda. No sabe cómo superar el sentimiento de culpa. No quiere perder a su esposa, que lo ignora. En un momento determinado, le presenta los papeles del divorcio.
Lucas sale de la casa y se dispone a conducir a gran velocidad por la noche. Se estrella contra un árbol y se queda en coma.
Fíjate. En este punto, ya hemos respondido a la pregunta que el lector se viene haciendo durante el desarrollo de la trama: ¿Superará Jorge el cáncer como hizo en otras ocasiones? Podríamos desarrollar el argumento y responder a la pregunta al final. Pero he optado por hacerlo aquí y proporcionar un giro a la historia. Ahora, el conflicto, se dirime entre los padres. El lector se pregunta: ¿Conseguirá la pareja salvar su matrimonio?
Paula se siente ahora culpable por haber propiciado el accidente de su marido (ella cree que lo ha hecho). Los médicos le explican que hay un hospital privado muy caro que trata este tipo de estados de la conciencia con bastante éxito. Paula decide invertir todos sus ahorros en trasladar a su esposo a dicho hospital. Comprende que la vida sin su hijo y su marido no tiene sentido. Acepta que él se equivocó, pero que resulta comprensible que quisiera luchar.
Tras un año ingresado, Lucas recupera la conciencia. Ahora están preparados para llorar juntos a su hijo. Paula está preparada para perdonar y Jorge para perdonarse a sí mismo.
Dos años después, la pareja visita la tumba de Jorge. Sostienen un niño pequeño de la mano. Le hablan de su hermano y de lo valiente que fue.
Importante:
¡Ánimo! Y recuerda que, si tienes alguna duda, puedes enviarme tus consultas al correo practicas.practicum@historiasdondevivo.com.
Puedes descargar el archivo de prácticas en formato PDF aquí.