Todavía me acuerdo del día en que les dije a mis padres que quería ser escritora (hace muchos años, ya). Estaba haciendo lo que entonces era el Curso de Orientación Universitaria, es decir, me estaba preparando para la selectividad. En aquel tiempo, la verdad es que no sabía qué estudiar, porque la profesión a la que deseaba dedicarme no estaba a mi alcance (en aquellos tiempos eso pensaba yo). Llegó el momento y mis padres me preguntaron: ¿ya sabes lo que quieres hacer? Les respondí: sí. Quiero ser escritora, así que estudiaré filología hispánica.

Bueno, bueno. La que se armó. De eso nada, nena, me respondió mi padre. Eso no es una carrera. Eso es solo para unos pocos. Tienes que estudiar algo que te permita ganar dinero. Derecho, por ejemplo, empresariales…

El caso es que yo siempre he sido de letras. Así que estudiar empresariales o derecho… de ninguna manera. En aquel momento asistía a talleres de escritura, pero era consciente de que, si quería ser una de esas escritoras que publican y ganan dinero, tendría que dedicar al estudio de la profesión tanto tiempo y esfuerzo como haría el que prepara una oposición: así lo veía yo. Y, hoy en día, sigo pensando lo mismo.

Finalmente estudié pedagogía para contentar (a medias) a mis padres, cosa de la que jamás me he arrepentido. Y, paralelamente, comencé a profundizar en mis estudios de narrativa. Podía estudiar pedagogía y ser escritora al mismo tiempo, ¿verdad? Pues sí. Finalmente conseguí lo que pretendía. Me doctoré en Ciencias de la Educación y me convertí en escritora profesional. Lo de profesional lo digo porque escribo por encargo. Para completar mi formación estudié los oficios de la edición y la asesoría literaria. Y hoy en día dirijo una escuela de escritura y oficios de la edición. He trabajado durante veinticinco años como editora de mesa, he escrito todo tipo de textos: novelas, cuentos, poemas, guiones, ensayos… incluso canciones. He escrito libros te texto por encargo y manuales sobre escritura creativa, así que he conseguido lo que pretendía: vivir de lo que escribo.

Te preguntarás por qué te cuento esto…

 Te cuento esto porque, si estás leyendo este artículo, seguramente es porque deseas desarrollar una carrera literaria, pero es muy probable que sientas que pensar en vivir de la escritura es como construir castillos en el aire. Pues no. Lo que ocurre es que muy pocas personas son conscientes de lo que implica desarrollar una carrera literaria en serio. Voy a proporcionarte algunas pistas, aspectos que tienes que tener en cuenta si realmente estás dispuest@ a tirarte a la piscina.

  1. Conocer el funcionamiento del sector

El sector editorial está experimentando en los últimos años una profunda transformación. Una transformación que afecta a los escritores en ciernes: se acabó preparar un manuscrito, enviarlo a las editoriales o agencias y esperar a ver qué pasa. El sector, en general, ya no funciona de este modo. Tienen ojeadores que buscan nuevas voces en internet. Suelen ser personas que se autopublican, que tienen una página web de autor en la que exponen su trabajo, así que un editor puede saber si dominas el oficio solo con echar un vistazo a los textos que publicas en tu página web. Antes de contactar contigo, se asegurará de que tienes presencia en las redes, de que has conseguido cierto número de ventas en Amazon, por ejemplo, que conoces el mercado y tienes un público fiel, un nicho de lectores interesados en lo que escribes. A partir de aquí podemos hablar…

El problema es que seguimos enviando manuscritos y suspirando por encontrar un agente cuando hoy en día desarrollar una carrera literaria depende exclusivamente de ti. Pero no te engañes: ni lo conseguirás de la noche a la mañana ni resultará sencillo. Tendrás que trabajar duro como hace cualquier profesional independiente y, sobre todo, trazar un plan.

  1. Una formación sólida

Muchos escritores piensan que la narrativa es algo que se puede aprender de manera autodidacta (yo misma lo creía, ¿eh?), porque hay muchísima información en internet, muchísimos manuales. Como editora de mesa valoro manuscritos a diario y de la mayoría de ellos deduzco que no hay oficio. Si quieres aprender a contar bien una historia fórmate bien. Hace años, muchos editores, cuando recibían un original, si la idea les gustaba te asignaban un editor de mesa para terminar de pulir la obra. Hoy en día esto no sucede, salvo con los autores que venden bien. Así que tu obra tiene que llegar a la editorial redonda en todos los aspectos. Y esto, sin formación, no es posible hacerlo.

  1. Una imagen profesional

 Los editores y sus ojeadores buscan en internet autores que proyecten una imagen profesional. Necesitas venderles tu obra y venderte como un escritor con el que pueden contar. El branding personal es imprescindible: imagen corporativa, logo, tarjetas, etcétera.

  1. Página web o porfolio digital

 Imprescindible. Es mucho más efectivo enviar a un editor un email atractivo y un enlace a tu página web, que un manuscrito del que leerán solo las primeras páginas o que harán valorar por un lector profesional. ¿Por qué? Los editores y los agentes contratan a lectores para que filtren las propuestas que reciben y eso tiene un coste, así que es lógico que antes de invertir echen un vistazo a tu página web: ella les hablará de ti y, entonces, valorarán si merece la pena encargar un informe de lectura. Es imprescindible que tu página te defina y que se vea profesional.

5. Briefing literario

Cuando estés preparado para enviar una obra a una editorial o agente acompáñala del briefing. No necesitas incluir toda la obra si no te lo piden. Dos o tres capítulos y un breafing bien resuelto es lo único que necesitan.

Este documento incluye, además, el logline y la sinopsis. Pero no solo eso. Incluye la defensa comercial de tu proyecto: competencia, análisis de mercado, costes, estrategias de marketing… ¿Pensabas que la editorial se encargaba de todo esto? Pues no. Tienes que colaborar de forma activa en la venta de tu obra y de tu trayectoria. Si no estás dispuesto a hacer esto, mejor será que ni lo intentes.

  1. Dafo y Canva

 Es lo primero que tienes que hacer si quieres desarrollar una carrera literaria. Es lo que hace cualquier emprendedor: el dafo incluye un análisis de tus debilidades y fortalezas y el canva un plan de empresa sencillo: objetivos a corto y medio plazo, análisis de la competencia, cálculo de costes, estrategias de publicación y difusión… Es decir establecer un plan. Un buen profesional no puede permitirse el lujo de improvisar para probar a ver qué pasa. Porque improvisando no se consigue nada y se pierde dinero…

  1. Marketing digital

Necesitas una estrategia de marketing digital. Necesitas tiempo para planificar y gestionar tus redes, capacidad para monitorizar los resultados y reconducir tu estrategia.

  1. Escribir para vender

 Tienes que mimar los textos que incluyes en tu página web y aprender a usar técnicas como el copywriting o el storytelling para atraer a los lectores, editores, agentes, ojeadores… a tu página.

  1. Redacción SEO

 Imprescindible si quieres que tus lectores, ojeadores, editores, agentes te encuentren.

  1. Creación de un ebook y publicación en Amazon

Crea un proyecto sencillo, pero muy, muy bien resuelto en los planos formal y narrativo. Una novela breve, por ejemplo, que muestre la forma como trabajas. Cincuenta páginas impecables en todos los sentidos. Es más que suficiente. Y si se puede descargar desde tu página web de manera gratuita, mejor. Haz que te encuentren y que vean lo mejor de ti.

Estos son, a grandes rasgos, los pasos que debes seguir si quieres convertirte en un profesional de la narrativa, si quieres convertirte en un escritor profesional.

En Historias Donde Vivo te ayudamos a planificar y desarrollar tu carrera literaria. Te asesoramos y trabajamos a tu lado para que esa idea imposible se convierta en un plan factible.

Echa un vistazo a nuestra propuesta: Diseño y desarrollo de un plan de carrera

 

 

 

 

 

 

 

 

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