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Cuando compramos un libro, pocos somos conscientes de la cantidad de personas que intervienen en su composición. Cuando un autor entrega un original para su publicación, un conjunto de profesionales de distintos ámbitos se encarga de convertirlo en un producto comercial. Durante el proceso de producción, que acostumbra a ser largo y complejo, nada se deja al azar. Todos los elementos de la composición están orientados a proporcionar una experiencia de lectura inmejorable.
Como escritores nos conviene conocer cómo se compone un libro. Pero si te encargas personalmente de la producción (maquetación) de tus libros o encargas la maquetación a una empresa de autopublicación resulta imprescindible que te asegures de que tu obra cumple con los estándares de edición para asegurarte de que el resultado de tu trabajo o el de las personas a quienes has confiado la tarea es rigurosamente profesional.
Al aplicar los estándares de edición a la producción de tu libro te aseguras de que cumplirá con los criterios de calidad editorial establecidos por profesionales expertos del sector.
Tu libro constituye la mejor presentación de tu imagen de marca. Es imprescindible que cumpla con los requisitos que el mundo de la edición establece para que tu trabajo sea considerado con seriedad.
Hoy en día muchos escritores producen sus libros. Manejan correctamente programas de producción como, por ejemplo, InDesign, pero no aplican los estándares de edición, seguramente, porque los desconocen. Cuando esto sucede el trabajo, hecho por intuición, acostumbra a presentar serias deficiencias. En diferentes unidades te proporcionaremos los conocimientos que necesitas para que, en caso de que optes por autopublicarte, tu trabajo sea respetado por los expertos del sector.
Tu libro, como ya te he comentado, constituye tu carta de presentación. Si, por ejemplo, quieres que otras editoriales se interesen por tu obra, puedes enviarles un ejemplar. Si este no se ha producido correctamente, es posible que te descarten, porque las grandes editoriales tienen muchas solicitudes de valoración, así que tu propuesta debe ser impecable.
Pero existe otra razón todavía más importante, si cabe. La aplicación de los estándares de edición asegura al lector la correcta legibilidad y lecturabilidad de la obra, hecho que contribuye a proporcionar una experiencia de lectura placentera. Estudiemos brevemente ambos conceptos.
Según Ferrando Belart, denominamos legibilidad a las características que reúnen los textos a fin de que puedan leerse y comprenderse fácil y cómodamente. Son claves, en este sentido, los elementos tipográficos elegidos, la composición de la página, etcétera, y, en lo que se refiere al estilo, la claridad de la exposición, la correcta composición sintáctica del relato resulta claves, así como el uso prevalente de la voz activa, la evitación del uso indiscriminado de perífrasis verbales, y un largo etcétera.
Los criterios de lecturabilidad aseguran que la lectura resulte visualmente confortable, así como el hecho de que el lector pueda permanecer leyendo sin cansancio el mayor tiempo posible.
Una tipografía determinada, por ejemplo, puede gustarnos porque nos parece bonita, pero esa no es razón suficiente para elegirla. Lo que hará que resulte adecuada será su legibilidad y su lecturabilidad. En esta sección iremos viendo aplicaciones prácticas de estos conceptos.
En esta unidad trataremos la composición del pliego de principios del libro y las páginas de que consta para que lo tengas presente cuando realices o encargues la producción de tus libros. En el videotutorial te mostraremos la aplicación práctica de algunos estándares de edición al primer capítulo de una novela.
Veamos, a continuación, las partes internas del libro.
Cuando hablamos de las partes internas, nos referimos al conjunto de páginas que constituyen el cuerpo del libro que, técnicamente, denominamos tripa. En el cuerpo se distinguen tres partes: principios, cuerpo del libro y finales.
En este momento trataremos los denominados principios del libro también llamados pliego de principios.
Conocido también como pliego de principios o preliminares. Se trata de las primeras páginas que debes incluir en la obra. El pliego de principios consta de las siguientes páginas, que deben presentarse en el orden que indicamos.
Son las páginas en blanco que encontramos al inicio de un libro. Suelen ser dos, pero en ediciones de lujo podemos encontrar hasta cuatro. Hay que tenerlas en cuenta para la foliación, mal llamada numeración: aunque no lleven el número de página impreso, se cuentan.
Se trata de la primera página impresa del libro (por consiguiente, deberá ser impar). En la portadilla indicaremos el título de la obra. Aunque lleve subtítulo, este no se incluirá. Algunos libros no incluyen páginas de cortesía ni portadilla. No son obligatorias, pero en las obras literarias acostumbran a incluirse. Yo te recomiendo que las incluyas, siempre.
En ocasiones confundimos la contraportada con la cubierta posterior del libro. Cuidado con este error. Denominamos contraportada a la página par que se sitúa después de la portadilla o falsa portada. La contraportada sería, pues, el reverso de la portadilla. Generalmente, aparece en blanco y sin foliar. Tampoco lleva folio (mal llamado, número), pero cuenta para la foliación (mal llamada numeración).
Si buscas en internet la palabra contraportada comprobarás que la mayoría de las entradas se refieren a ella como la cubierta posterior del libro. Esto es erróneo. Te aconsejo que, si dudas, consultes el Manual de edición y autoedición de José Martínez de Sousa: un experto en la materia.
Lo mismo ocurre con el término portada, que muchos confunden con la cubierta del libro, es decir, con la tapa. La portada sigue a la contraportada. Es la página impar más importante del libro. En ella figura el nombre del autor, el título y subtítulo de la obra y, si lo lleva, el pie editorial, que incluye datos sobre el editor o la empresa editorial que ha publicado la obra. Normalmente, las editoriales se limitan a incluir el logo.
La página de créditos se sitúa en el reverso de la portada. En ella se indican los nombres de los propietarios de los derechos de autor, el año de publicación, el pie editorial (que incluye la dirección de la misma, el teléfono, el correo electrónico y página web, los datos registrales y forma societaria).
La página de créditos incluye el nombre de la editorial, la ciudad donde se ha imprimido el libro y la fecha de las distintas ediciones realizadas. También se incluirán los datos referentes al depósito legal y el número de isbn, la frase «Impreso en…», que identifica el país donde se ha imprimido la obra, y el pie de imprenta donde se indica el nombre de la imprenta y la dirección.
Cuando se trata de una traducción indicaremos, también, el nombre del traductor, el título original de la obra, el titular de sus derechos y el pie editorial original. En ocasiones, se menciona al autor de la composición de la cubierta y la sobrecubierta.
La información situada en la página de créditos puede presentarse de dos formas:
Esta información suele componerse en letra redonda, excepto el título de la obra, que puede componerse en cursiva o negrita y el de la firma editorial, que puede presentarse en redonda o con versalitas. El tamaño indicado es, generalmente, de 8 o 9 puntos o menor, pero el del isbn será, como mínimo, de 9.
También podemos incluir una nota donde se recuerda que el contenido de la obra está protegido por la ley y que se prohíbe su reproducción total o parcial.
Es la página donde el autor menciona a las personas o entidades a las que dedica la obra. No es obligatoria, pero sí recomendable.
Página en la que se incluyen sentencias, citas o versos que dan una idea del trasfondo ideológico que la sustenta. No es obligatoria, pero sí recomendable.
En los principios del libro pueden incluirse textos que exponen al lector el propósito de la obra. La presentación, el prefacio y el prólogo son los más habituales.
Si se trata de una obra de consulta, pueden incluirse instrucciones que faciliten al lector su manejo. Si el libro cuenta con listas de abreviaturas, cuadros o figuras, se situarán en estas páginas.
En las obras de narrativa, el índice o tabla de contenidos se presenta justo antes del primer capítulo, que marca el inicio del cuerpo del libro. Puede presentarse, también, antes del prólogo o del prefacio.
En el videotutorial que te proponemos verás aplicados en la práctica estos conceptos. Además, comentaremos algunos estándares de edición relacionados con el establecimiento de los márgenes de la obra, según dichos estándares, que iremos completando en sucesivos videotutoriales.
Esperamos que disfrutes de tu proceso de aprendizaje. Recuerda que, si tienes dudas, puedes consultármelas en la dirección de correo:
Practicar el diseño de la pagina maestra de una obra. Si no dispones de InDesign, no importa. Puedes hacerlo utilizando cartulinas o folios, en función de las medidas que escojas. Lo importante es que ejercites tus habilidades para el diseño y compruebes cómo se ve en la práctica el diseño de la maqueta e, incluso, utilizando un procesador de textos.
El grado de dificultad de la práctica es sencillo.
Imagina que recibes el encargo, por parte de una editorial, de diseñar la página maestra de una obra que ha resultado premiada en un concurso literario realizado por la misma.
Se trata de un libro cuyas medidas generales serán de: 21’59 cm. X 21,59 cm. Se trata de un libro de viajes por el medievo, que incorporará numerosas ilustraciones y textos complementarios a derecha e izquierda en numerosas páginas. Tenlo en cuenta para el diseño general.
Tienes que diseñar las páginas enfrentadas de un libro (páginas par e impar)
Quizá no conozcas algunos conceptos, recurre a la intuición y, posteriormente, consulta nuestra propuesta de solución.
A la atención del editor:
Como respuesta a su encargo del diseño de la página maestra del libro Arquitectura del medievo, le adjunto nuestra propuesta para su valoración.
En el documento adjunto encontrará la pantalla impresa de dos páginas enfrentadas compuestas con base en la página maestra realizada con InDesign. Incorporaremos las modificaciones que considere oportunas.
Las características del diseño que proponemos son las siguientes, partiendo de la medida de la obra que nos indicó: 21,59 X 21,59.
El resultado final es una página elegante, con suficiente aire, tipografías que garantizan una correcta legibilidad y una lecturabilidad adecuada y que tienen, en el caso de la propuesta para las cajas de arranque de capítulo y los folios, un aire medieval que resulta adecuado considerando la temática de la obra. La compaginación recuerda la composición de los libros de arte. Las opciones seleccionadas se adaptan bien al formato cuadrado de la página.
Recomendamos imprimir en papel blanco brillante o en papel couché. Esperamos sus comentarios para proceder a la producción de la obra.
Un saludo,
El equipo de producción.
Buenas tardes maria Luisa,
Intentaré hacer los ejercicios cuando pase Agosto, ahora me es imposible por las vacaciones y la familia.
Me lo he mirado por encima y es muy interesante, me encanta!!
Muchísimas gracias por estas iniciativas tan maravillosas que nos ayudan muchísimo.
Muy agradecida
Un abrazo
Marian.