El universo de la narrativa es complejo. En ocasiones sucede que los escritores que componen sus textos se bloquean porque desconocen algunos conceptos que resultan clave y que constituyen herramientas que facilitan la tarea de escribir. Hoy os acercaremos a uno de estos conceptos: las voces miméticas. El objetivo del artículo no es profundizar en él, sino plantearlo de forma breve para que os resulte familiar y os animéis a buscar más información o, directamente, a practicar.

¡Vamos a ello!

# A qué llamamos voces miméticas

Llamamos voces miméticas a aquellas formas del discurso que utiliza el narrador para reproducir con exactitud lo que el personaje dice o piensa. Estas voces pueden ser orales o escritas.

#Voces miméticas orales

Son aquellas en que el narrador reproduce las conversaciones que un personaje mantiene con otro personaje (diálogo) o consigo mismo, ante un público que puede ser real o imaginario (soliloquio). El soliloquio proporciona al lector la impresión de que el personaje está pensando en voz alta. Normalmente, se trata de una forma del discurso que desempeña una función reflexiva. Cuando un personaje plantea un soliloquio no espera respuesta.

El monólogo interior también constituye una voz mimética de carácter oral. Se trata de una forma del discurso que reproduce el pensamiento tal como se produce en la realidad: de manera poco organizada, en ocasiones, caótica.

Suele construirse usando oraciones breves y reiteraciones. A menudo se recurre a la digresión para reforzar la verosimilitud del relato. El monólogo interior fluye desordenado, tan confuso como la conciencia.

#Voces miméticas escritas

El narrador también puede reproducir los pensamientos del discurso por escrito, en forma de cartas, diarios y memorias.

Las cartas, como sucede en el mundo real, se escriben en primera persona, hecho que refuerza su carácter intimista. Cuando mostramos una carta escrita por un personaje, ésta debe ser coherente con el registro lingüístico que hemos utilizado en la composición del habla. El lenguaje tiene que ser natural y creíble.

El intercambio epistolar constituye una estrategia narrativa que podemos utilizar para transmitir información sobre la trama y sobre las motivaciones de un personaje. También desempeña una función caracterizadora.

Hoy en día, encontramos con frecuencia en los textos narrativos que la correspondencia manuscrita se substituye por el correo electrónico. Conviene tener en cuenta que, si un personaje mantiene correspondencia escrita con otro, utilizará un lenguaje formal; si envía un correo electrónico, el registro utilizado será más cercano e informal: semejante al habla.

Ejercicio de escritura

Te propongo que practiques los conceptos que hemos aprendido desarrollando la escena siguiente. Envíanosla al correo practicas@historiasdondevivo.com. Publicaremos en el blog aquellas en las que se hayan aplicado de modo correcto las técnicas que hemos comentado.

¡Anímate!

ESCENA

Espacio: Interior de una librería en el centro de Madrid
Tiempo: 1900. Mediados de febrero, un día entre semana, al atardecer
Personajes: Marta y Concha. Dos amigas
Cronograma: 20’

Plano de acción

Marta ordena los libros de manera compulsiva. Está muy alterada. Al poco tiempo, una joven amiga, Concha, entra en la tienda. Marta coloca el cartel de Cerrado, le pide a su amiga que se siente y le confiesa que Pedro, su novio, ha sido visto anoche con una joven provocativa en el Retiro en actitud cariñosa. Concha le aconseja que hable con él, que seguramente se tratará de un malentendido. Marta le dice que no se atreve. Concha le sugiere que le escriba una carta. Marta le pide ayuda y Concha empieza a dictarle el contenido. Cuando terminan, las amigas se despiden. Concha llevará la carta al correo al día siguiente.

Marta se queda sola en la tienda, a oscuras. Está enfadada, entristecida. Ante una fotografía de Pedro, le explica cómo se siente, lo mucho que la ha decepcionado. También le dice que, por ella, puede quedarse con la chica esa. No quiere verlo más.

Marta cierra la librería y, muy fatigada, sube al piso superior. Mañana será otro día…

 

 

 

 

ESCENA

Espacio: Interior de una librería en el centro de Madrid

Tiempo: 1900. Mediados de febrero, un día entre semana, al atardecer

Personajes: Marta y Concha. Dos amigas

Cronograma: 20’

Plano de acción

Marta ordena los libros de manera compulsiva. Está muy alterada. Al poco tiempo, una joven amiga, Concha, entra en la tienda. Marta coloca el cartel de Cerrado, le pide a su amiga que se siente y le confiesa que Pedro, su novio, ha sido visto anoche con una joven provocativa en el Retiro en actitud cariñosa. Concha le aconseja que hable con él, que seguramente se tratará de un malentendido. Marta le dice que no se atreve. Concha le sugiere que le escriba una carta. Marta le pide ayuda y Concha empieza a dictarle el contenido. Cuando terminan, las amigas se despiden. Concha llevará la carta al correo al día siguiente.

Marta se queda sola en la tienda, a oscuras. Está enfadada, entristecida. Ante una fotografía de Pedro, le explica cómo se siente, lo mucho que la ha decepcionado. También le dice que, por ella, puede quedarse con la chica esa. No quiere verlo más.

Marta cierra la librería y, muy fatigada, sube al piso superior. Mañana será otro día…

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