Las personas leen porque necesitan respuestas. Cuando leemos un relato interesante, ante una situación en concreto empezamos a preguntarnos qué pasará. Mientras el relato avanza, el lector establece hipótesis sobre lo que sucederá. Corresponde al autor que sus ganas de saber se mantengan durante toda la narración. Te presentamos algunas ideas clave para que puedas practicar.

¡Vamos a ello!

# Un protagonista cómplice desde el inicio

Una situación genera suspense cuando al lector le preocupa lo que al personaje protagonista le ocurra. Así que, para generar suspense, tenemos que conseguir que el lector establezca un vínculo con él. Según Patricia Highsmith, la emperatriz del suspense, el autor tiene que lograr que ese vínculo que establezca en las treinta primeras líneas del relato.

# Creación de personajes ambiguos

Si creamos personajes arquetípicos que representan, por ejemplo, valores universales como la bondad o la maldad, sus acciones nos resultarán previsibles, así que será sencillo especular y adivinar lo que harán o lo que no, así como el resultado de sus acciones. Y, si esto sucede, el suspense se diluirá.

Los personajes que muestran conductas ambiguas, cuyas acciones de vez en cuando nos sorprenden, nos facilitarán la creación de incertidumbre.

# Las características del entorno

Viste el escenario de acuerdo con el tipo de acontecimientos que se desarrollarán. Envuelve al protagonista en una atmósfera sugerente. Un anciano solitario sentado en un sillón en una habitación vacía frente a la chimenea, iluminado solamente por la luz de la lumbre. La lluvia repiquetea en los cristales, justo, a media noche. Silencio. Frente a él, otro sillón vacío. Huele a tierra mojada. El anciano viste su ropa de domingo. Cierra los ojos mientras escucha la marcha fúnebre. ¿A quién dirías que espera?

# La sintaxis juega a tu favor

Para crear suspense se requiere silencio. Contenemos la respiración y dilatamos el tiempo que transcurre entre el momento en que el lector comprende que existe una amenaza y el momento en que dicha amenaza se convierte en un hecho… o no. Para dilatar ese tiempo tienes que ralentizar el ritmo interno del relato. Evita las frases cortas, recurre a la subordinación. Pon a tu protagonista en pausa.

# La importancia del subtexto

Plantea situaciones que permitan que el lector lea entre líneas, que establezca hipótesis. Escenas donde lo que ocultan los personajes sea más importante que lo que cuentan. La ocultación genera tensión dramática, facilita que el lector esté a la expectativa de lo que ocurre. Fíjate en el siguiente microrrelato escrito por Hemingway:

For sale:

             Baby shoes. Never worn

Ahora, puedes empezar a especular…

# Dilatar la respuesta

El protagonista de nuestro relato lee el periódico y escucha música en el comedor. Mientras tanto, un psicópata peligroso intenta entrar en su casa por la puerta de atrás. Sabemos que la amenaza está cerca, pero no existe un riesgo inmediato. El personaje puede reaccionar. De hecho, esperamos que lo haga en cualquier momento.

El asesino entra en la casa. Avanza y empuja un platillo que cae al suelo. El personaje apaga el transistor y permanece en silencio. En la cocina, el asesino contiene la respiración. Finalmente, el protagonista se vuelve a sentar.

Durante todo este tiempo, el lector permanecerá atento a lo que pueda suceder. Siente la necesidad imperiosa de saber qué pasará. No te apresures a proporcionarle una respuesta.

# La composición de la trama

Si comienzas a contar la historia in medias res, es decir, en un momento cercano al punto álgido del conflicto o in extrema res, es decir, en un momento cercano al desenlace, conseguirás que el lector experimente la necesidad de averiguar cómo llegaron los personajes a la situación que se narra y, también, qué sucederá al final: ya tienes la atención del lector. Ahora tendrás que mantenerla.

# Evita las situaciones predecibles

Puedes conseguirlo engañando al lector. Pero cuidado, como autor no puedes hacer eso. Lo que sí puedes hacer es que otro personaje lo engañe, siempre y cuando tenga un propósito, una razón. Así generarás suspense.

Evita los acontecimientos predecibles. De vez en cuando introduce un punto de giro: haz que los acontecimientos tomen una dirección inesperada. Te aconsejamos que no abuses del recurso y que el punto de giro sea verosímil.

Tienes que valorar que las expectativas del lector no se vean defraudadas. Es posible que, tras el punto de giro, lo que le ocurra al protagonista interese al lector menos que lo que esperaba que le sucediera. Pretendemos lo contrario, así que valora tus opciones.

# Nada es lo que parece

Ocultar información sobre alguno de los personajes constituye una estrategia que nos permite generar intriga cuando la desvelamos en el momento oportuno.

Un hombre conoce a una mujer y entablan una relación. Un año más tarde, la pareja contrae matrimonio. Ella deja su trabajo como directora de una multinacional para apoyar a su marido en la creación de una empresa: la apertura de un restaurante. En ese momento, el lector descubre que el caballero es el hermano de un novio que tuvo la chica, que se suicidó cuando ella lo rechazó. Su intención, desde el inicio, era provocar la ruina de la muchacha, vengarse. En este momento, el lector siente curiosidad por saber qué ocurrirá finalmente.

Mantener la atención del lector constituye un desafío. Es importante planificar cada escena, cada secuencia, distribuyendo la información en dosis pequeñas. Te aconsejamos que no improvises: comprobarás que, con un poco de práctica, tus relatos resultarán mucho más interesantes.

¿Tienes alguna duda? ¿Estás escribiendo un relato y no consigues generar incertidumbre? ¡Consúltanos y te echaremos una mano!

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad