¿Conviene presentarse a concursos literarios?

Josep Ma. Morreras ganó el Premio Barcanova de Literatura Infantil y Juvenil con la obra Rwanda, 1994. Un grupo de lectores profesionales recibimos el encargo de seleccionar, de entre todas las obras que se presentaron a concurso, las diez que leería el jurado.

Mi valoración positiva de la obra y mi recomendación argumentada contribuyeron de forma decisiva a que el jurado le otorgara el primer premio. La editorial Barcanova me concedió una mención honorífica por haber contribuido con mi informe a la publicación de una historia que, sin duda, merecía ser contada.

Si te presentas a un concurso literario, no te quepa duda de que tu obra será valorada por un profesional, que decidirá la medida en que destaca en los planos literario y comercial.

Quiero decirte que para ganar un premio literario no basta con que tengas una historia interesante que contar: tiene que estar lo mejor escrita posible. Si te esfuerzas en dominar el lenguaje como herramienta de creación y te lo propones, es muy probable que en algún momento ganes un concurso literario de cierta importancia. Si solo tienes una historia nunca lo harás, así que cuida tu herramienta de trabajo. Si no lo haces, no superarás la criba.

Cuando valoro una obra que se presenta a concurso, me solicitan un informe de lectura. En primer lugar, realizo una descripción general de la misma: explico de qué trata y en qué género se inscribe. Es muy importante que la obra esté bien definida en este sentido. Tu historia tiene que adaptarse como un guante a los parámetros de la editorial que organiza el certamen: público objetivo, colección en que se inscribirá, número de páginas, tema, etcétera. No te desvíes, porque perderás oportunidades.

Estructura

Lo primero en que me fijo es en la estructura. Analizo la trama y compruebo que no presenta desequilibrios importantes, y que la duración de los capítulos sea regular y equilibrada; si se trata de una obra compuesta con base en el esquema clásico, valoro que la curva dramática alcance su punto álgido en el nudo y que la duración del inicio al nudo y del nudo al desenlace resulte equilibrada y coherente.

Si la novela presenta dos líneas de acción, valoro que la secundaria desempeñe el papel que le corresponde: explicar y dotar de sentido a lo que ocurre en la línea de acción principal. Me fijo en el momento en que ambas líneas confluyen y si la conexión se plantea con acierto.

Tema

Si tengo que elegir entre tres obras bien resueltas, priorizaré aquella historia que transcurra sobre un telón de fondo. Puede ser un conflicto, un tema de actualidad o un acontecimiento que facilite que el lector establezca un vínculo con el protagonista desde el inicio.

Si tu novela me despierta una sonrisa, si me conmueve, tendrás mi valoración positiva. Cuéntame algo que me haga pensar y que me llegue al corazón y habrás despertado mi interés.

Intención

Cuando valoro una obra que se presenta a un concurso, presto atención a todo aquello que me indique que el autor ha compuesto su novela de modo intencional, es decir, que conoce el oficio y que lo domina; que pone en práctica las técnicas narrativas que ha estudiado y practicado. Esto es algo que valoro muchísimo. No te presentes a un concurso para hacer un experimento, asegúrate de que envías el mejor trabajo que puedes presentar.

Esto es importante, porque diez obras suelen llegar al jurado. Es posible que no ganes un premio, pero te pueden conceder un accésit y, si la obra les gusta, publicarla. Presentarse a un concurso es una forma excelente de comenzar una carrera literaria y de medirte con tu principal competidor: tú mismo.

Relevancia y ritmo

La información que presentas debe resultar en todo momento relevante. Elimina todos aquellos datos que no contribuyan a impulsar la narración hacia el desenlace, que debe resultar coherente con el desarrollo de los acontecimientos.

El exceso de datos ralentiza de forma considerable el ritmo interno del relato, que puede ser pausado, pero nunca lento. Una obra lenta es una novela aburrida y las novelas aburridas no ganan premios literarios (hablando en términos generales).

Recuerda que el ritmo interno de un relato puede ser lento a pesar de que los personajes deambulen sin parar sobre el escenario. Es posible que tu protagonista viaje continuamente, pero que sus acciones no resulten coherentes considerando las metas que inicialmente se propuso alcanzar.

Recuerda: si un lector tiene quince o veinte obras sobre la mesa y debe elegir una para que el jurado la evalúe, tomará una decisión tras la lectura de los primeros capítulos. Siempre leerá la obra completa, pero las sensaciones que experimentas durante la lectura de los primeros episodios te predisponen a descartarla o a darle una oportunidad.

Equilibrio y composición de escenas

En una novela, la descripción, el discurso narrativizado y el diálogo deben aparecer compensados. Es importante para que el ritmo interno del relato resulte adecuado. Este equilibrio se consigue, en buena medida, cuando, en el contexto de la escena, los datos nucleares (plano de acción) se combinan de forma acertada con los secundarios (pausa y sumario), cuando este trabajo se plantea de forma intencional.

Presto muchísima atención a la forma como los autores componen sus escenas, porque ello me da una idea clara de sus conocimientos de narrativa y de su pericia. Si tengo ante mí dos novelas que presentan una idea interesante, escogeré aquella en la que, en mayor medida, el autor demuestre conocimiento del oficio.

Verosimilitud

Tu historia puede transcurrir en el momento actual, en el futuro, en los anillos de Saturno o en El País de las Maravillas. No importa, siempre que el devenir de los acontecimientos transcurra de acuerdo con el principio de causalidad. Siempre que las acciones de los personajes provoquen en las personas que conforman su círculo de influencia reacciones verosímilesponderadas, medidas. Siempre que el protagonista actúe de acuerdo con su visión del mundo y que su conducta resulte coherente con los rasgos que conforman su identidad.

En tu novela nada puede suceder por casualidad. Cuando esto ocurre, el argumento se tambalea como un castillo de naipes. Este tipo de errores demuestra falta de pericia narrativa y, por tanto, es motivo suficiente como para descartarla si la presentas a concurso.

Visibilidad

Uno de los objetivos que debes plantearte como escritor es conseguir que tus lectores se instalen en la narración, es decir, que la forma como cuentas lo que pasó le permita abandonar la realidad y sumergirse en la fantasía generada. Para ello resulta imprescindible que proporciones datos ambientales que le permitan construir una imagen mental del escenario en que se desarrollan los acontecimientos. Si como lector recibo una novela que no me hace olvidar que estoy sentada delante de mi escritorio, la descartaré.

Coordenadas

El lector tiene que estar en todo momento bien ubicado en las coordenadas del relato, que son tres: espacio, tiempo y plano de acción en escena. Y tiene que estarlo desde el inicio, porque si no le proporcionas estos datos le resulta imposible establecer el ancla.

Cuando un autor conoce su oficio resulta evidente que ha tenido en cuenta estos parámetros. Si presentas una obra a concurso, asegúrate de que el lector siempre está situado en los planos espacial y temporal: resulta imprescindible para disfrutar de una experiencia de lectura fluida. La continuidad en ningún caso debe aparecer comprometida.

Ten en cuenta, también, que el interés de tu obra dependerá, en gran manera, de la potencia del conflicto que se plantea, de su trascendencia y del alcance. El conflicto es el motor del relato. Cuando planifiques la obra que presentarás a concurso, asegúrate de que el conflicto en que se fundamenta es relevante considerando el público lector al que la obra se dirige.

Estilo

Hace años se editaba más y mejor; se destinaba un mayor presupuesto al proceso de editing. Si una obra no acababa de estar bien resuelta, pero había detrás una idea interesante, podía llegar a publicarse.

Hoy en día esto no sucede. Los manuscritos tienen que llegar al editor muy bien resueltos, porque apenas se reserva presupuesto para la edición. Una buena historia mal escrita no se publica (a no ser que seas un éxito de ventas).

Si aspiras a concursar, asegúrate de presentar una obra que merezca el respeto del lector que la valorará. Yo descarto de inmediato las novelas que, en este sentido, plantean una resolución mediocre.  Creo que un autor que no cuida su herramienta de trabajo no merece un espacio en el sector.

No tengas miedo a competir

Muchos autores no se presentan a concursos porque piensan que están amañados. Es cierto que algunos lo están, pero muchos otros no: lo digo porque lo he vivido. Los editores desean encontrar voces nuevas, autores con talento, pero la mayoría de novelas que se presentan se descartan porque no reúnen los requisitos establecidos para su publicación.

Hay autores que temen presentarse a concurso porque piensan que no tienen posibilidades de ganar. Es un error. Si te interesa desarrollar una carrera literaria es importante que aprendas a competir, entendiendo que tus rivales no son los autores que se presentan al mismo certamen, sino que compites contigo mismo: superarte debe constituir tu mayor motivación.

Estoy convencida de que un escritor apasionado por su oficio acaba desarrollando una carrera literaria. Es cuestión de tiempo y de trabajar en la dirección adecuada. Si eres persistente (coloquialmente, diríamos cabezón) lo conseguirás.

¿Eres persistente?

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