Cuando escribimos un relato, a menudo nos resulta difícil detectar ciertos desequilibrios durante el proceso de reescritura. En nuestra mente, los personajes han realizado cada una de las acciones con detalle, pero cuando plasmamos lo que sucede sobre el papel, sin ser conscientes, pasamos por alto información que resulta relevante para que el lector se instale en la narración y comprenda exactamente qué está sucediendo. Cuando esto ocurre, los lectores perciben saltos en la secuencia de acciones que realiza un personaje en un espacio de tiempo determinado, hecho que compromete la continuidad.

Para evitar este tipo de errores, que son muy frecuentes, es importante que la segunda lectura se realice con la debida intención. Vamos, si te parece, a estudiar un ejemplo que te ayudará a comprender con mayor facilidad de qué estamos hablando.

# Análisis de una escena

Te propongo el análisis de la siguiente escena. Léela con atención e intenta identificar los saltos narrativos que existen en la secuencia de acontecimientos que se plantea:

En la oficina, Andrea redacta un informe en su portátil. Hoy está nerviosa. Hora del almuerzo. ¿Te vienes, Andrea? No, no. Tengo mucho lío…

La sala queda vacía y silenciosa. La joven es consciente de que dispone de poco tiempo, así que se dirige sin vacilar al despacho de su jefe y echa el cerrojo de la puerta. Tiene diez minutos, así que centra su atención en el ordenador y pincha en la carpeta Demandas. Inquieta, repasa el informe correspondiente a Nanotex sin descubrir nada relevante. Intenta abrir el archivador, pero está cerrado con llave.

Sobre la estantería, junto a la ventana, hay una caja de caudales. En su interior solo hay una carta. Conteniendo el aliento, la lee. No hasta el final, porque llaman a la puerta. Raúl exige que le abran. Necesita una excusa que explique por qué se ha encerrado allí.

¿Qué te ha parecido? Es posible que hayas detectado los saltos narrativos de que te hablaba porque has realizado la lectura con intención, pero, en muchas ocasiones, sobre todo cuando se trata de nuestra propia producción, los pasamos por alto.

Vamos a identificarlos…

# Coherencia en la sucesión de acontecimientos

Es posible que, durante la lectura hayas observado que la sucesión de las acciones que realiza el personaje en escena presenta vacíos que conviene completar. No los percibimos porque, como lectores, nuestro cerebro rellena los huecos, pero como autores tenemos que velar por que el lector visualice el escenario y al personaje exactamente como lo hemos imaginado. Empecemos el análisis…

  1. La sala queda vacía y silenciosa. La joven es consciente de que dispone de poco tiempo, así que se dirige sin vacilar al despacho de su jefe y echa el cerrojo de la puerta.

Al inicio de la escena, Andrea estaba tecleando en su ordenador, así que no puede dirigirse al despacho de su jefe sin levantarse, primero, de su escritorio y completar el recorrido que existe entre su despacho y el de su jefe. Si eliminamos el trayecto restamos visibilidad al relato.

Andrea se dirige al despacho y echa el cerrojo. Aquí tenemos un nuevo salto que conviene completar. Se dirige al despacho de su jefe, entra (por ejemplo, con cautela) y cierra la puerta.

  1. Tiene diez minutos, así que centra su atención en el ordenador y pincha en la carpeta Demandas. Inquieta, repasa el informe correspondiente a Nanotex sin descubrir nada relevante. Intenta abrir el archivador, pero está cerrado con llave.

En el párrafo anterior dejamos a Andrea echando el cerrojo de la puerta y, seguidamente, la visualizamos pinchando en una carpeta del ordenador. Aquí encontramos un nuevo vacío: conviene que, tras cerrar la puerta, la joven se dirija al escritorio, se siente y observe el contenido del explorador.

Fíjate: seguidamente, abre una carpeta y lee un informe. Tras abrir la carpeta, debería pinchar en un archivo que le llamara la atención y, posteriormente, leerlo. ¿Comprendes a lo que me refiero?

Tampoco visualizamos el recorrido que realiza Andrea desde el escritorio hasta el archivador. Lo normal es que dejara todo tal como lo encontró antes de levantarse y dirigirse al archivador (tampoco he especificado si consulta los datos de pie o sentada. Mal hecho…) Intenta abrirlo, pero está cerrado con llave.

  1. Sobre la estantería, junto a la ventana, hay una caja de caudales. En su interior solo hay una carta. Conteniendo el aliento, la lee. No hasta el final, porque llaman a la puerta. Raúl exige que le abran. Necesita una excusa que explique por qué se ha encerrado allí.

En lo que se refiere a este párrafo, sucede lo mismo que en el anterior. En el momento en que Andrea comprueba que el archivador está cerrado con llave, observa una caja de caudales sobre una estantería. Se dirige hacia ella, la coge y la abre sin problemas. Esta frase completaría el vacío narrativo que se produce en la versión original.

El narrador nos cuenta que en la caja hay una carta y que Andrea la lee conteniendo el aliento. No visualizamos el gesto de, por ejemplo, cogerla, leer el membrete, identificar el remitente… ella descubre la caja y la vemos leyendo. Falta una secuencia aquí. ¿Lo entiendes?

# Realmente, ¿esto es necesario?

Sí, créeme. Es necesario. Lo que sucede en el plano de acción, en el presente de la narración, puede describirse de forma escueta y al mismo tiempo completa. No necesitamos descripciones minuciosas y detalladas, pero es importante que le proporcionemos al lector información que le permita visualizar la secuencia de acciones que el personaje realiza sobre el escenario tal como sucedieron en tu mente. No se trata de que imagine lo que acontece. El lector tiene que ver lo que tú quieres que vea.

# Prestemos atención a la visibilidad

Al escribir este fragmento de texto he cometido un error que muchos autores cometen con frecuencia. Presta atención: con la información que te he proporcionado, ¿eres capaz de construir una imagen mental del escenario? ¿Puedes imaginarte la oficina, el despacho de Raúl o a la propia Andrea?

No. Todos podemos construir en nuestra mente una oficina, pero no te he proporcionado ningún dato que te permita visualizar esa y no otra. La escena tiene un problema de visibilidad. ¿Lo habías observado?

Cuando completes una escena es importante que te plantees esta pregunta: ¿con los datos que proporciono, el lector podrá visualizar al personaje sobre el escenario desde todos los sentidos? ¿He incorporado a la escena sonidos, olores, sabores, texturas… que lo envuelvan en la narración?

Te aconsejo que escojas una escena, un relato que hayas escrito, un fragmento breve, y lo analices desde el punto de vista que te he propuesto. ¡Seguro que lo verás desde una nueva perspectiva!

 

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